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domingo, 27 de mayo de 2012

El imbécil del funcionario.




Perdonad que no haya escrito antes.

Pero es que, primero, no tenia ganas.
Y segundo, estaba demasiado cabreado.

A veces es necesario retirarte en tiempo y espacio para poder ver el panorama con objetividad.

Y dicho lo cual, sigo estando cabreado, aunque ese mosqueo ya se puede considerar controlable.


No solamente por esa rebaja en sí.

Sino por lo injusto del recorte.

Un recorte que diferencia eventuales e interinos de personal fijo.

Un recorte que va cebarse con los profesionales que más complementos cobren.

Y claro está, el colectivo médico sale mal parado.

Diréis no te quejes que al menos conserváis el trabajo.

¿Así estamos?
¿Hasta ese punto nos han comido el coco?

¿Creéis que la solución está en, de nuevo, vuelvo a repetir, bajarnos la nómina a los trabajadores de los sistemas públicos?.

¿Tan culpables somos de los desaguisados y las tropelías de los bancos y políticos,  que no hay otra solución que castigar a nuestras familias con otro descenso en nuestro emolumentos?.

¿No deberíamos todos, y no solo los funcionarios de a pie ajustarnos el cinturón?.

Tengo que decir que a mí me encanta mi trabajo.

Pero soy un profesional.

No pido más dinero, faltaría más.

Solamente mantener lo que tanto me ha costado conseguir.

Es obligación de los gestores que nos sintamos bien en nuestros puestos de trabajo.

Que nos sintamos valorados.

Que solo tengamos que pensar en los ciudadanos.

Que trabajemos, dentro de las posibles carencias, lo más feliz posible.

Que cuando nos inviten a hacer actividades distintas a las que entran en la cartera de servicios asignada, nos apetezca hacerlas.

Porque te lo están agradeciendo.
Porque no te importa realizar esas funciones.


Si eso no ocurre, nos miraremos al espejo, y solo veremos éso.

Un imbécil.

lunes, 14 de mayo de 2012

Sensaciones ante la llegada de un nuevo residente.


"Wish" Propiedad intelectual de Imán Maleki


Como siempre.


Aquí estamos otro año.


Otro mayo.


Despidiendo a los viejos residentes.

Dando la bienvenida a los nuevos.


He de reconocer que estos momentos siempre me provocan diferentes sensaciones.


Y mucho más este año.


Responsabilidad  por servir de guía.


Curiosidad por saber quién será mi nuevo residente.


Miedo por no estar a la altura de esa responsabilidad.

Desasosiego ante la imposibilidad de ofrecerle lo que debiera ser una Especialidad encorsetada por las circunstancias.


Hartazgo que siempre sea una función voluntaria y poco valorada desde las altas instancias.


Motivación porque podamos estudiar juntos.


Envidia porque, posiblemente, tenga esa juventud que ya voy perdiendo.


Cabreo porque el mundo parece que se opone a que los médicos jóvenes tenga un hueco en él.


Cansancio de que, como a anteriores residentes, seguramente, también habrá que explicarle que es un residente de familia y la diferencia con otro hospitalario.


Tristeza si me tocara un MIR que ha llegado a la especialidad que profeso sin ganas de aprovechar sus cuatro años de residencia.


Deseo que disfrutemos juntos en la consulta cuando realice su rotación el el Centro de Salud.


Y sobre todo:


ILUSIÓN.


Como siempre.



domingo, 6 de mayo de 2012

De bloqueos y desconexiones informáticas en Atención Primaria.





¿Hay actualmente algún Médico de Atención Primaria en Andalucía que sepa trabajar con el ordenador desconectado?


Yo realmente creo que no.


Y lo creo, por varias razones.


Primera, sin el programa informático DIRAYA y la conexión a INTERNET no se pueden realizar numerosas gestiones que son propias de Atención Primaria.


No se pueden realizar los partes de Incapacidad Temporal (IT).
Ni realizar peticiones de análisis.
Tampoco realizar búsquedas de los resultados de las pruebas ya realizadas.
Menos, realizar derivaciones a especialistas hospitalarios.
Ni por supuesto realizar las recetas electrónicas de nuestros pacientes crónicos; es decir la receta XXI.


Prácticamente, no se puede hacer nada.


Cualquier tipo de gestión burocrática es totalmente inviable.


Segundo, el paciente no está acostumbrado a que falle el soporte informático.


Por tanto, no suele estar preparado.


Atrás quedaron aquellos pacientes provistos de cartones de medicamentos.
Esperan a que tú apoyándote en el monitor del futro sepas que les puedes prescribir y qué no.


Y cuando se bloquea la transmisión, todo se va al garete.


- ¿Qué tomaba usted?
- En el ordenador estaba....
- Ya, pero es que no funciona.
- Bueno, una blanca pequeñita para la tensión.....


Porras.


Imposible saber que tomaba.
E imposible saber si se producirán interacciones con la nueva medicación que debemos prescribir.
Y ésto es lo realmente grave.
Provocando una gran inseguridad ante una actuación médica por muy simple que sea.


Y no hablemos si encima hubiera una alergia medicamentosa.
Aunque éstas suelen estar mejor controladas por los pacientes.


Pero además, hay que sumar dos factores más:


Uno, el aumento del tiempo que inviertes en intentar arreglarlo.
Y el estrés que eso conlleva.


- Apago. 
- Enciendo.
- Llamo al Servicio Técnico.
- Nada. 
- Espere un momentito, a ver si ahora....
- Apago otra vez.
- Enciendo otra vez.
- Nada.... otra vez.
- Pues va a ser que hoy no es posible.


Dos, el cabreo del paciente.


- ¿Y qué tengo que pedir otra cita?.
- Vaya, después de esperar tanto....


Al final, te quedan dos opciones.


O decirle que no es culpa tuya.
Que coja otra cita.
Con lo que aumentas la lista de espera.
Y por supuesto, de manera colateral, el enfado de los usuarios.


O quedarte con el teléfono de los pacientes.
Y solucionarlo cuando se restablezca la conexión.


Esta última solución realmente es la más ética.


Ética en tanto en cuanto, el paciente no tiene culpa de los problemas informáticos.
Y aunque nosotros, los Médicos de Atención Primaria, tampoco, al menos trabajamos en la empresa que maneja el programa y la conexión que ha fallado.


Pero tomar esta decisión supone un gran esfuerzo.
Una carga más a nuestra ya sobrecargada chepa.


Esfuerzo que además muchas veces no parece que se valore.
Y que al final muchos compañeros no realizan, hartos de que tengan que resolver todos los problemas del sistema.


¿No podría haber algún tipo de solución para estas desconexiones?
¿Para poder trabajar, al menos, durante estos momentos?


Solo pido alguna base de datos a nivel local que se activara cuando fallara la conexión.
Y que nos permitiera seguir al menos con la demanda clínica.
Que pudiéramos saber como mínimo, los problemas médicos y la medicación que toman nuestros pacientes.


No sé si esto es viable.
No sé si ésto sería muy caro.


Pero es necesario.


Porque no hay nada más absurdo que un médico y un paciente sentados en una silla sin nada que decirse.
Y esperando a que funcione una máquina.