Es un creative commons

Mostrando entradas con la etiqueta urgencias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta urgencias. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de septiembre de 2014

Una solución urgente.

Extraído de es+actual.

Parece que al fin hay una solución.

Al problema de demora de asistencias emergentes, por causas puramente geográficas, a pueblos que pertenecen al Punto de Atención Continuada (P.A.C.) Estepa (Sevilla) como Badolatosa, Corcoya o Casariche.

Hace tres años hice un artículo llamado Difícil solución: plataforma 24 horas Badolatosa-Corcoya en la que intentaba explicar toda esta problemática.

He de decir que mis comentarios son básicamente de un ciudadano de la comarca que además es Médico de Familia de la zona.

Porque los profesionales sanitarios de trinchera de la Zona Básica de Salud (Z.B.S.) hemos tenido la misma información que el resto de ciudadanos con respecto a los cambios que se producirán en las Urgencias y Emergencias de estas localidades.

Es decir, a través de la página web de la Junta de Andalucía, como también a través de las diferentes noticias de prensa llámese diario de sevilla.es, como ABC de Sevilla, o Europa Press, por poner tres ejemplos.

Y es que se va a añadir un nuevo equipo móvil más que se encargará de atender las Urgencias de las poblaciones de Jauja (Córdoba), y las de Badolatosa, Corcoya y Casariche (Sevilla) con base en el municipio cordobés en horario de 15 a 8 h los días laborables, y 24 horas los sábados y festivos.

Ha debido ser complicado, por fin, dar una respuesta la demanda de la población.

Creada por la generación, desde el inicio, de desigualdades en la atención sanitaria entre localidades tan próximas como Jauja y Badolatosa.

Con una cobertura en la atención de sus urgencias muy diferente. 

Que pertenecen a un mismo Servicio de Salud.
El Servicio Andaluz de Salud (S.A.S.).

Pero que son, cada una, de una provincia.

Y que, además, cada una tiene su Hospital de referencia.

A todas estas dificultades, se le suma la necesidad del ajuste presupuestario actual.
Por la crisis económica que estamos padeciendo.

De esta manera, la solución dada por la Consejera de Igualdad, Salud y Bienestar social de la Junta de Andalucía, María José Sánchez Rubio  en ningún caso podrá llegar a ser completa.

Porque desde el punto de vista lógico, esta ambulancia no trasladará al Hospital de Osuna (Sevilla).
Ya que está situada en Jauja (Córdoba) y no es su Hospital de referencia.

¿Y por qué ahora?
Os preguntaréis.

Algunos diréis que porque están próximas las elecciones municipales y los alcaldes de estas localidades tienen necesidad de intensificar sus demandas y realizar algunos logros que los afiancen dentro de una posible reelección.

Otros que porque Izquierda Unida- Los Verdes Convocatoria por Andalucía ha presionado a su socio de gobierno PSOE Andalucía para que de una vez se acabe este culebrón.

Otros por las dos cosas.

Bien, a mí realmente me da lo mismo.

Porque lo verdaderamente importante es que se ha desbloqueado un problema que lleva arrastrándose desde hace ya varios años.

Con muchos elementos implicados.

Entre ellos los profesionales sanitarios.

Y sobre todo, los que deberíamos ser los más importantes.

Nosotros.

Los ciudadanos.

domingo, 17 de marzo de 2013

La necesidad de Puntos de Atención Continuada.

Bulgarian ambulance going to front  (LOC)

Ambulancia Búlgara de la 1ª Guerra Mundial.



Sabéis que soy Médico de Atención Primaria del Servicio Andaluz de Salud en el Centro de Salud Estepa (Sevilla).

Pues bien, una de nuestras funciones cuando se trabaja en el ámbito rural,  es realizar guardias en los Puntos de Atención Continuada (PAC).

Yo lo considero un trabajo completamente diferente a mi trabajo habitual.
En mi consulta.

No conozco a la mayoría de los pacientes.
Ni ellos quieren conocerme a mí.

Quiere que se les resuelva su problema puntual.
Y nuestro contrato médico se basa en este principio.

La entrevista es completamente distinta a la de un médico de cabecera.
Porque se pierde la visión de la longitunalidad temporal.
Realizando, de pronto, un corte transversal en su curriculum vital.
Con un problema médico concreto.

Y he de reconocer que este trabajo me gusta menos.

Pero es lo que toca.
Y lo hago lo mejor posible.
Por supuesto.

Y lo hago lo mejor posible porque pienso que los PAC son necesarios.

¡Escuchad políticos!
Necesarios.

Y os explicaré porqué.

En lugares rurales donde disminuye la accesibilidad de servicios de emergencias sanitarias los PAC somos imprescindibles.

Porque podemos salvar vidas.

Hay patologías que un retardo en la primera actuación sanitaria puede provocar un resultado fatal.
Desastroso.
Ya que hablamos de muertes.

Y la vida humana no tiene precio.
O no debería tenerlo.

Por tanto debemos estar ahí, cerca, para poder actuar rápidamente en el caso de una emergencia vital.

Pero también es importante actuaciones por parte de los directivos a las que no suelen prestar demasiada atención.

Y es a la necesidad de proporcionarnos recursos para estar bien formados.

Imprescindible que se nos reciclen regularmente por parte de la administración en materias de emergencias.

Porque hay que actuar rápido.
Vale.

Pero también debemos actuar de manera correcta y actualizada.

Y que no tengamos que formarnos por propia iniciativa, con nuestro tiempo y con nuestro dinero cuando realizamos estas tareas dentro de los servicios sanitarios públicos.

En segundo lugar, realizamos una función de filtro para los Servicios de Urgencias Hospitalarios.

Atendemos cualquier patología que el paciente diga que es urgente.

Al lado de su casa.
O en ella.

Y esa falta de discriminación, significa que solo una pequeña parte sea realmente grave.

Y por tanto, muy poco de lo que vemos pasa al siguiente nivel.
Solucionando una inmensa mayoría de los problemas que nos llegan.

En el caso del PAC de Estepa es una gran magnitud de pacientes.
Debido a dos razones fundamentales.

Primera que estamos lejos del Hospital de Referencia.
En mi caso del Hospital de Osuna.

 Y segunda porque la población no quiere perder mucho  de su tiempo.
Que es lo que ocurre cuando se realiza una visita al Servicio de Urgencias Hospitalario.

Esta función de filtro es muy sacrificada.
Dura.
Poco valorada.
Ni por la población, ni por los compañeros ni por la administración.


Población que se enfada cuando llevas retraso.
Y que a veces, llega a impedirte comer e ir al baño.

En serio.

Compañeros de los que sueles recibir críticas.

Los Médicos de Urgencias Hospitalarios muchas veces no entienden porqué derivas este o aquel paciente desde el Centro de Salud.
Pero, posteriormente, qué extraño, les realiza esta o aquella radiografía, de la que nosotros no disponemos en los PAC.

Y administración que nos valora poco.
Porque cuando estas atendiendo pacientes toda la tarde y parte de la madrugada con problemas médicos menores, el dinero que te pagan llegas a pensar que está poco justificado.

Vamos, que te pagan poco.
Y si encima eres andaluz, y eres el el médico peor pagado de España, ni te cuento.

En tercer lugar cumplimos una función docente.

Nuestros residentes de Medicina de Familia deber formarse y aprender las técnicas de las guardias de Atención Primaria.
Para que en un futuro sean solventes en sus decisiones.

Aquí apelo de nuevo a la formación.

Para que aquellos que sean tutores de guardias lo sean justificadamente.
Y éstos puedan aprender de tutores bien formados.

Y no para que aquellos que tengan EIR puedan estar más descansados durante las horas de Atención Continuada.

Que es lo que ocurre en multitud de ocasiones.

Y en cuarto y último lugar, es necesario porque damos seguridad a la población.

Es un intangible. 
Lo sé.

Pero la población se encuentra más segura con nosotros.
Ahí al lado
Por si hace falta.

Los pacientes crónicos se pueden incluso descompensar solamente de pensar que van a tener que consultar sus problemas a un Hospital que se encuentra a 30 Kilómetros de distancia de su domicilio.

Y esa función también las cumplimos nosotros.

Y lo hacemos bien.

Evitar la ansiedad anticipatoria.

Este artículo fue escrito tras una guardia en la que no recuerdo cuantos pacientes vi.
Y en las que solamente pude descansar durante dos horas. 
Las que iban desde las cinco a las siete de la mañana del Sábado 16 de Marzo del 2013.

viernes, 2 de diciembre de 2011

"Turrón del duro" para el mes de Diciembre.



Comienza Diciembre y vuelve lo de todos los años.


La sobrecarga de Atención Primaria.


En estas fechas siempre "se juntan el hambre con las ganas de comer".


1. El Hambre.


A nivel del Centro de Salud disminuimos la cantidad de profesionales médicos que atendemos a la población.


Por dos razones .


Primera, porque algunos tenemos vacaciones, y otros días de libre disposición.
Que usamos para disfrutar de las fiestas con nuestros familiares.


Ejercemos los derechos que tenemos como trabajadores.


Segundo, porque no se contratan sustitutos para compensar esas consultas libres de profesional.


Por ajuste presupuestario.


Aunque ya hace años que no contratan compañeros para estas eventualidades.


Como consecuencia de lo anterior, ¿qué ocurre?.


Menos consultas disponibles para atender a nuestros ciudadanos.


2. Las ganas de comer.


El mes de Diciembre tiene tres festivos.
Este año los días 6, 8, y 26 (por el día de Navidad que cae en Domingo).


Con lo cual los pacientes tienen menos huecos en la agenda para poder asistir  al médico.


A eso se suma que la demanda clínica aumenta en este mes.


La patología sobre todo infecciosa respiratoria aumenta como consecuencia del frío.
En todas las edades de la vida.


Por tanto tenemos menos profesionales, para atender a mas ciudadanos enfermos que en otros meses. 


Está claro que eso solo se puede realizar atendiendo a cada paciente en menos tiempo.


Se produce lo que llamo además efecto Bomba Atómica.


Es decir; el nivel de estrés sube en todos los elementos que participan en salud.
Tanto en el usuario como en el Médico de Familia.


El paciente,  porque ve cerrada su puerta de acceso a los sistemas de salud.
Yendo predispuesto a la lucha, contra un sistema que le intenta impedir la entrada.
Y abusando de la vía de Urgencias  tanto en el mismo Centro de Salud, como en Hospitales y puntos de Atención Continuada.


Y el profesional, que tiene que atender más pacientes en menos tiempo.
Pacientes, que además, algunos ni siquiera son de su cupo.


Y por tanto ni siquiera le pagan por atenderlos.
No entran en nómina.


Si hay un acceso a la Atención Primaria para todo el mundo.
Y añado, debe haberla.
Y si los trabajadores sanitarios tenemos derechos al descanso.
Y añado, por supuesto que los tenemos y debemos seguir teniéndolo.
Solo queda una manera para arreglar el problema perenne del mes de Diciembre:


Aumentar la contratación de profesionales en ese mes.
En Atención Primaria.


Y también por supuesto, en los Servicios de Urgencias.
Ya que, como hemos comentado anteriormente, lo que rebosa de Primaria, termina allí. 




Los Hospitales no suelen tener ese problema.
Ya que se puede intentar adecuar la demanda al déficit de profesionales.


Porque, por una parte, se pueden cerrar consultas externas y disminuir cirugías programadas en los quirófanos.
Y por otra,  porque se realiza una consigna de luchar contra todo ingreso hospitalario.
Consecuencia: Sobrecarga de la Observación de Urgencias.


Pero, claro eso obligaría a aumentar la partida presupuestaria a Atención primaria y Urgencias.


Y eso no procede.
Nunca procede. 

domingo, 18 de septiembre de 2011

Difícil solución: plataforma 24 horas Badolatosa-Corcoya


Anda revuelta la situación por La Z.B.S. Estepa.

Badolatosa junto con su pedanía Corcoya, solicitan un médico durante las 24 horas del día.

¿Por qué?

Pues porque argumentan, y a mi entender con razón, que la distancia en tiempo desde el lugar donde tenemos puesto el punto de Urgencias, Estepa, y su pueblo es muy grande.

El tiempo que tardamos desde que nos activa el centro coordinador del 061, y la llegada al lugar, está fuera de unos límites permisibles para poder atender con prestancia una Emergencia.


En busca de un equipo médico en su pueblo.
Con asistencia las 24 horas del día.

Para ello, han creado una plataforma que agrupa una gran parte de la población.
Participando activamente.
Movilizándose por lo que ellos creen justo.
Incluso su portavoz, Rafael Moreno, ha realizado una carta abierta a la Consejera de Salud de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero.

Las Urgencias de la Zona Básica de Estepa las cubrimos 3 médicos, 3 enfermeros, 2 técnicos de transporte sanitario con dos ambulancias medicalizadas, y un celador.

A veces nos acompañan uno, incluso dos médicos internos residentes de Familia que deben hacer guardias de atención primaria dentro del programa de su especialidad.

La zona a abarcar por las ambulancias es muy amplia.
Pedrera, Gilena, La Roda de Andalucía, Casariche, Lora de Estepa, Herrera, Marinaleda, Matarredonda, Badolatosa, Corcoya y Estepa.

Casi nada.

Por tanto si lejos estamos cuando partimos de Estepa, no te cuento cuando partimos de Marinaleda por ejemplo, si hemos hecho un aviso anterior.

El Sindicato de Enfermería y Sanidad (SATSE) apoya la plataforma fomentando un cuarto equipo de Urgencias en la Zona de Estepa.

El Sindicato Médico Andaluz (SMA) es más prudente, abogando por este cuarto equipo siempre que no se interfiera en la conciliación familiar de los profesionales.

La solución al problema es difícil.

No hace falta decir que estamos es un momento de crisis económica.

Por lo tanto un equipo de atención continuada durante las 24 horas, supone un gasto no presupuestado al que los dirigentes no saben aún hacer frente.

Además ocurre que si prospera la solicitud de la plataforma, varios pueblos de la comarca pueden sumarse a solicitar también un médico en su pueblo.

Y formarse un lío mayor.

Mientras nuestros dirigentes luchan por solucionar el problema con los recursos que poseen, y el pueblo lucha mediante el activismo social, nosotros los sanitarios de la Zona Básica de Salud de Estepa estamos en medio.

Sabed unos y otros que trabajamos lo mejor que sabemos, con los recursos que contamos.

Intentamos llegar lo antes posible ante cualquiera de las demandas que la población nos requiere.

Y si no lo conseguimos no será porque no lo hemos intentado.

En fin, esperemos acontecimientos.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Médico para todo.


Sale humo por mis orejas.

Tengo 2 pacientes citados en la sala de espera.

Suena el teléfono.
-¡Sí, voy para allá!
-Perdone, que tengo que ir a Enfermería que hay una Urgencias.

Es una herida.

Ya vuelvo.
-¡Pasa matrona!

Sí, parece una preeclampsia, que pase ahora.

Suena el teléfono.
¿Otra vez?.

Dolor torácico.

Ir haciéndole un electrocardiograma, que ya voy para allá.

- Señor, ¿se sale de la consulta un momento?
-Ya sé que lleva mucho tiempo esperando, pero he de atender otra urgencias.

¿Que si trabajo de Urgencias en un Hospital?
No soy Médico de Familia en un centro rural.

lunes, 18 de julio de 2011

Vuelta al curro....


Vuelvo de mis quince días de vacaciones.
Contento.
Alegre.
Descansado.

Paso por la puerta de Urgencias.

Saludo a Antonio "el DCCU".
También a Mila.
Un escueto "buenos días".

Ya me dará tiempo de saludar más detenidamente.
Eso creía.

Paso a abrir la puerta de la consulta.
Mi consulta 6.

¿Ya hay 2 parejas de personas esperándome?.

Pero, ¡si son las 8 y 3 minutos!.

Enciendo el ordenador.

¡Vaya, estoy de franja de Urgencias!.

Bueno, ¿es usted fulanito?
Cuénteme lo que le pasa.

Mila, ¿me pasas las franjas de Urgencias de estas dos semanas de Julio?

¿Tres veces de Urgencias esta semana?
¡Uf!.

Se acabó el descanso.


¿Qué es eso?

Si no nos da tiempo ni a que se produzca.

¡Me he tenido que adaptar en cinco minutos a la rutina!

viernes, 18 de febrero de 2011

Incongruencia.


Hoy me he sentido un poco quemado.

¿Por qué?
Porque he tenido que trabajar a un ritmo muy alto.
A un ritmo que no me ha permitido disfrutar de mi profesión.
Y a mi me gusta mi trabajo.
Mejor dicho, me gusta mucho mi trabajo.

Pero cuando la presion asistencial es tan alta, llega un momento que es imposible relajarte en la consulta.
Al no relajarte, vas muy acelerado.
No te permite pararte y tomártelo con calma.
Reírte con los pacientes.
Preguntarle por sus familiares.

Y es que cada vez tengo más pacientes en mi cupo.
Pacientes que se cambian de otros cupos.
Por diferentes causas.

Son pacientes que regularmente van a las consultas.
Que piden citas.

Y empieza la incongruencia.

Al tener cada vez más pacientes, mi lista de espera aumenta.
Eso provoca un aumento del número de "urgencias".

Que son realmente no demorables.
Son gente que quiere que se le atienda en el día.

Y se van intercalando con los citados.

Con lo que aumenta mi estrés.

Tenéis que saber que en mi Centro de Salud, cada médico atiende sus pacientes.

Yo no sirvo para dedicarme solamente a la actividad asistencial.
No creo en el prototipo del médico encerrado en la consulta.
Muestra de ello es este blog.

Por ejemplo, llevo la Forma Joven.
Atiendo a los adolescentes en los institutos de secundaria de Estepa.

Eso conlleva aparejado realizar también cursos de preparación.
Para poder tratar con adolescentes.
Para poder contactar con ellos.

Un trabajo que además no quieren realizar otros compañeros.

Pues bien, eso me recorta la actividad asistencial.
Me limita la agenda.

Por tanto aumenta mi lista de espera.
Y los pacientes entran como "urgencias".

Y completamos la cuadratura del círculo.

Perdonadme, hoy ha sido un día duro.
Y estoy cansado.

No obstante, no cambiaré un ápice mi forma de ser.

No cambiaré mi forma de trabajar.

No cambiaré el dedicar el tiempo que estime necesario en cada paciente.

Aunque sea más lento que los demás compañeros.

Aunque tenga más pacientes en mi cupo.

Ahora mismo no se me ocurre solución ante esta incongruencia.

Pero la encontraré.

Es fin de semana.
El lunes habré cargado las pilas.
Desconexión hasta entonces.

Dentro de dos días otra vez.

No darme mucha caña, por favor.

lunes, 7 de febrero de 2011

Cacería urgente


Suele ocurrir a partir de las once de la mañana.
No suelen madrugar.

Un o una paciente decide no esperar.
Mas bien, decide que los demás lo esperen.

Como ave rapaz observa a las presas que se encuentran en la sala de espera.
Sonríe al observar el banquete que se va a dar.

Cuando se ha jactado, sabiendo que tiene el poder, se dirige al mostrador.
Allí se encuentran administrativos y celadores.
Será fácil torearlos, piensa, sonriendo nuevamente.
Y suelta la frase mágica:
- Vengo de Urgencias.
Digan lo que digan en el mostrador, tienen preparada la frase que continúa a la anterior.
- No puedo esperar.

Pasada la primera fase de la cacería, comienza la segunda.
El cazador pasa a la sala de espera.
Ahí de nuevo observa las presas.
Las cataloga con una pasada.
De un lado, las rápidas difíciles de cazar.
Son presas que habitualmente se resisten.
Y las débiles, más fáciles de hincarles el diente.
Ellos serán su blanco.

Dicen en voz alta para que todos se enteren, otra vez:
- Vengo de Urgencias.

Y allí en la sala de espera, relatan con todo lujo de detalles lo que les pasa.
Encargándose de exagerar su sintomatología.

Hasta que cae la presa.
Encuentran un "buen samaritano" que se apiada de ellos.
Le engañan para entrar antes.
Éste además suele estar más enfermo que este depredador.

Tras haber obtenido el premio, da comienzo la tercera fase de la caza.
El ave rapaz se aproxima a la puerta de la consulta del médico de familia.
El médico habitualmente ha sido informado desde el mostrador vía telefónica o por DIRAYA que la urgencia, es más bien un "no quiero esperar al final".

Si el médico no lo llama tras el ingreso en consulta del tercer paciente citado, normalmente ataca, ahora contra el facultativo.
- No sé si le han comunicado que vengo de Urgencias. ¿Cuándo me va a llamar?

Es habitual que comience a provocar disturbios entre los pacientes que esperan pacientemente.
Incluso puede que pregunten de nuevo en el mostrador.

Son pasos que tienen estudiados.
Todo por el objetivo.
Pasar a la consulta sin estar citado.

Y al final consiguen entrar en la consulta.

Las demandas "urgentes" suelen ser de lo más variopintas.
Puede ser la entrega de un informe clínico.
O un resfriado.
O un dolor de años de evolución con tratamientos análgesicos de todos los tipos en casa que no se toma.
Puede ser un certificado médico.

Tras la solución de su problema urgente, siempre suele añadir algún motivo de consulta más.
-Míreme la tarjeta que ya no me dan más medicamentos.
-Recéteme estos medicamentos para que no tenga que volver.

Una oleada de ira, suele fluir de mi interior.
Cuento hasta diez.

Y les digo:
- Para éso coja mejor cita.

sábado, 29 de enero de 2011

Cuestión de responsabilidad


Cada vez me doy cuenta que somos menos responsables.

Por responsabilidad se entiende en su acepción tercera de la R.A.E.: Cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado.

Por tanto somos responsables en cuanto nos equivocamos.

Y en tanto asumimos que nos hemos equivocado.

Hoy en día nadie se equivoca.
Porque antes de equivocarse se pasa la pelota a otro.
Y que se equivoque el vecino.
Ése será el responsable.

Ocurre en todas las parcelas de la vida.
Y a los padres, entre los que me incluyo, también.

Pongamos el ejemplo de la Medicina de la que conozco algo.
Y el típico caso del niño con fiebre.

Pues también es típico que al minuto uno, lo lleven al Servicio de Urgencias.
Sin ni siquiera haberle dado un antitérmico.

¿Por qué?
Pues porque si le pasa algo, ya no es culpa mía.

Yo lo llevé al Médico.

Y no saben que normalmente no se suele encontrar nada.
O sí lo saben, pero les da igual.

Ya la responsabilidad es del médico.

Esto nuestras madres no lo hacían.
Si te llevaban al médico habían pasado al menos dos días.
Había dado tiempo a que las virasis remitieran, y si no cedían se podía buscar el foco infeccioso con mayor probabilidad de acertar.

Y así tenemos las Urgencias colapsadas.
Y así disparamos un gasto sanitario que no podemos mantener.

Pero no solamente ocurre en Medicina.
Nunca tenemos la culpa de nada en ningún aspecto de la vida.
Ni nuestros hijos tampoco.

Si nuestro hijo se emborracha, debe ser culpa de sus amigos.
No está acostumbrado a beber, y los amigos insistieron.

Si está "colocado" algo le habrán echado a la bebida.

O sí suspende es que el profesor se la tiene jurada.

El caso es tener excusas.

Al no hacer responsables a nuestros hijos, éstos no se dan cuenta que sus errores conllevan consecuencias.

Y por tanto no aprenden.
Es decir, no cambian sus conductas.

Y cuando no las cambia llega un momento en que es imposible hacerles ver los errores.
Con lo cual se crea el conflicto familiar.

Esto no es más lo que le ocurre a los adolescentes actuales.
Y uno del motivos de la crisis de valores de la sociedad actual.

Pero lo que digo hurga en las entrañas de toda la población española.

Lo políticos nunca tienen la culpa de nada.
Los bancos no tienen la culpa de la crisis económica.
La televisión no tiene la culpa de la idiotez en la que estamos sumidos.

Groucho Marx una vez dijo: Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.

Hoy en día también tenemos INTERNET.
Dónde se puede leer y reflexionar.

Y dónde Jesús Martínez, en su magnífico blog EL MÉDICO DE MI HIJ@ inspiró este humilde articulo.

Muchas gracias.

martes, 28 de septiembre de 2010

Las gafas

Voy a publicar hoy una anécdota real que me ocurrió hace ya la friolera de 9 años.

Se las envié entonces a "Gomaespuma" y tuve el honor que la contaran en su programa de radio.

Me enorgullezco de ello. No es un artículo publicado en el "New England Journal of Medicine" pero...
La cuestión es que en aquel momento era residente de tercer año de Medicina de Familia en el Hospital de Osuna. Último año del MIR de Familia entonces, ahora, son cuatro años (algún cónsul de algún que otro país africano debería informarse).
Bueno como venia diciendo era R3 y estaba por entonces realizando una guardia de observación, cuando entró un ingreso.
Me comento un R2 desde la puerta que tenía (no la tenía él, es la forma que nosotros tenemos de hablar) una paciente con un dolor torácico típico de cardiopatía isquémica.
Bueno, un ingreso de los que no rechistan ni el residente ni el adjunto.
La señora era una mujer de unos sesenta y tantos años, pelo corto rubia sin presumir, y que a partir de ese momento todos le llamaron cama 4.

Impresionante la "cosificación" hospitalaria.
A diferencia de en Atención Primaria dónde las personas tienen nombres y apellidos, y a veces hasta amistad con el profesional que le atiende, en un Hospital cuando postras tu trasero en una cama te difuminas en ella hasta adquirir el número y la habitación dónde ésta se encuentra.

Pero vayamos al grano, tras el ingreso de la cama cuatro, me dispuse a "aliñar" a dicha cama para que fuera recuperando.
Como "aliñar" se entiende la administración de fármacos según un protocolo establecido que se ha determinado efectivo(¿seguro?) para la mejoría o curación de una enfermedad.

Tras observar que desaparecía el dolor torácico, me olvidé de la cama 4, ya controlada, para atender otras camas que poseían pacientes más críticos.

Hay que tener en cuenta que sería entonces las 13 horas.
Tras el almuerzo caí en la cuenta que mis gafas no estaban dónde se suponen debían estar; ésto es encima de mi nariz.

Comencé a buscarlas por todos los lados, en el despacho donde se realizan los informes, en las consultas de urgencias, hasta en los servicios.
No hubo manera. No aparecían.

Durante toda la tarde estuve preguntando a auxiliares, celadores y enfermeras sin ningún éxito.

La cena es el momento en el cual se deja entrar a los familiares de las camas de observación para que los vean y les acompañen en la administración de la comida.

Pues en ese momento, sobre las ocho y pico, me dice la enfermera de observación ante las risas de los muchos presentes:
-Gilbertman, ¡toma tus gafas!
-Ah, gracias ¿Dónde estaban?
-Te las dejaste en la tablero de la cama 4 cuando hiciste su historia clínica. Yo que pasé, y que no sabía que eran tuyas las cogí y dije:
-¡Señora, póngase sus gafas!.
La señora tuvo puestas durante 6 horas las gafas, y cuando llegó su hija le
preguntó:
- Mamá, ¿y esas gafas?
- Yo que sé niña, (contestó la señora) llegó una enfermera y me las puso.
- ¿Y Tú no dijiste nada?
- Yo me callé pensé que serían parte del tratamiento.
Después la hija me llamó y me dio las gafas, le pregunté que si no eran suyas.
Tras contestar que no le dije que entonces debían ser las del médico.

Rápidamente me di cuenta que toda la tarde había visto a la cama 4 con unas gafas muy parecidas a las que yo poseía. Pero fui incapaz caer que en realidad eran las mías.

Tras las risas de rigor, cortitas, ya que en Urgencias se trabaja mucho, me planteé dos moralejas:

1ª Soy muy despistado. Y sobre esa fecha aún lo era más.
2ª En un Hospital los pacientes se dejan hacer cualquier cosa. No protestan. Intentad probar ponerle unas gafas a alguien en un Centro de Salud.

Curiosamente, esta historia se ha convertido en leyenda urbana y la gente la cuenta como propia, inventado y adornando a su gusto desde principio a fin.
No me importa,es más,incluso me gusta.

En el culmen del surrealismo, he llegado a escuchar a alguna persona contándomela a mí.