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martes, 26 de agosto de 2014

Fidelidad mutua.


Extraído de mundogamers.

Vuelta de vacaciones.

Vuelta al trabajo.

Descansado.

Será por eso que hoy no me apetece hablar de sobrecarga en Atención Primaria.
Será por eso que no me apetece mirarme el ombligo.

Vuelta a recordar usuarios y contraseñas.
De varios programas informáticos.
¡Qué fáciles de olvidar!

Vuelta a ver pacientes.
Vuelta a ver a mis pacientes.
¡Qué difíciles de olvidar!

Saludos entrañables.

Bienvenidas sinceras.

Alegría por encontrar de nuevo en la consulta a su médico.
A un servidor.

Esperanzas de que haya disfrutado.
Con mi familia.
De mis vacaciones.
Porque dicen lo tengo merecido.

Ausencias voluntarias de demandas al Centro de Salud.
Esperando mi llegada.
Simplemente por fidelidad.

Porque los conozco.
Y ellos me conocen.

Y prefieren aguantar.
Aunque se hayan encontrado mal.
Y aunque yo, ahora, les comente que deberían haber consultado antes.

Avisos domiciliarios tachados desde hace semanas en el calendario.
Con el día de mi vuelta a la rutina laboral.

Cuchicheos en la sala de espera.
Alertando de mi vuelta

Informando a los que no son de mi cupo.
Explicándoles Quién soy.

Para mi es un honor seguir ahí al pie del cañón.

Para mí es un placer levantarme a trabajar todos los días.

Y seguir siendo vuestro.
Vuestro médico de familia.

Muchas gracias.

martes, 16 de agosto de 2011

¿Y tú de quién eres?


¡He visto un paciente tuyo que tenía....!

Esa suele ser una de las frases mas típicas de todos los compañeros médicos cuando volvemos tras las vacaciones.

Y lo sabemos porque ante cualquier paciente que desconocemos preguntamos:

¿Y tú médico quién es?.

Cuando un compañero me hace la referencia de que "ha visto un paciente mío", a mí no me molesta.

Pero analicemos la frase.
Veamos que significa.

En un primer momento, nos viene a la mente que el paciente es de tu propiedad.

Nada más lejos de la realidad.

El paciente no pertenece a nadie.
Ni a su familia.
Mucho menos a un médico.

Lo correcto sería:
¡He visto un paciente de tu cupo que tenía....!

Bien, aclarado el primer punto pasemos al siguiente.

La mayoría de los compañeros lo comentan para que sigamos la evolución diagnóstica y/o de tratamiento del paciente.

Y esto me parece maravilloso.

Porque cuando venga de nuevo a nuestra consulta, estaremos informados de antemano de su problemática.
Con la consiguiente rapidez en la actuación.

Aparte te permite prepararte el tema tranquilamente en casa, para poder actuar de forma más eficiente.

Por tanto beneficioso para el médico y para el paciente.

Sin embargo, otras veces, eso sí, las menos, se dice con un cierto retintín.

Pareciendo que el compañero que no se encuentra trabajando, es responsable que le haya tocado ver a un "paciente que no es suyo".

Y eso sí molesta.
Por lo menos a mí.

Porque realmente nosotros, los médicos de atención primaria, no tenemos la culpa que no nos sustituyan.


Planteo una pregunta, si no nos sustituyen, y los compañeros "ven tus pacientes", ¿quién o quiénes nos dan realmente nuestras vacaciones?.

Por lo tanto, no caigamos en culpabilizarnos entre nosostros, y sí en entender que el problema es de origen.

Y el origen es que no han contratado a ningún sustituto en verano en mi centro de salud.

Pero no debemos equivocarnos.
El paciente tampoco tiene culpa de nada.


Es más.
Recibe, sin querer, los efectos colaterales.

Los esfuerzos profesionales deben ir dirigidos a atender los problemas médicos de la población.
Sea cual sea nuestro cupo.

Es cierto, que se deben evitar aquellas visitas programadas.

Pero el resto debemos solventarlas.

Porque si no se produce una especie de "peloteo de pacientes".

Situación poco ética.

En la que no se termina de solucionar los problemas.
Volviendo los pacientes de nuevo a nuestras consultas, con el mismo problema.
Pero más enfadados y susceptibles.
Que nos podrían provocar problemas de una trascendencia médico-legal.

Por eso, cuando viene un paciente de otro cupo lo atiendo.

Intento hacer mi trabajo.
Lo mejor que sé.

Como si fueran de mi cupo.

Y cuando viene el compañero de vacaciones le digo:

¡He visto un paciente de tu cupo que...!


jueves, 23 de junio de 2011

Una sonrisa....cura


Creo que necesito ya unas vacaciones.
Porque estoy sobrepasado.

Tengo demora, y por ahora no sé solucionarlo.
Mi directora y yo estamos en ello.
No preocuparse daremos con la clave.
Siempre pasa.

Este post de hoy tiene un objetivo.
Relajarme.
Para conseguir mantener una cierta distensión en mi consulta.

Sin estar relajado no disfruto.
Y si no lo hago, no realizo correctamente mi trabajo.

Porque cuando lo consigues te llegas a sentir útil.

Como en el caso siguiente.

Con gasto farmacéutico cero.
Ya que no he tenido que recetar ni un puñetero fármaco.

Una señora entró llorando.
Y salió riendo.

Suficiente.
Bastó un chiste.
Más que un chiste, una broma.

- No tengo la tarjeta sanitaria. ¿Te doy el D.N.I?
- No el D.N.I se lo das a la "poli" cuando salgas.

Simplemente eso, con el tono adecuado, fue curativo.

El tono.

¡Qué importante la forma cómo se dicen las cosas!.

Una cosa puede sentar bien o mal dependiendo del tono que utilices.
¡Y qué difícil mantenerlo empático cuando estás estresado!

Recuerdo otra anécdota, con otra señora.

Estaba realizando una derivación.
Mi residente estaba en el ordenador, y se me ocurrió dictarle lo que debía poner en el documento:
- Paciente de 50 años.....
A lo que la paciente respondió:
- ¡Qué pena!.
Rápidamente contesté:
- Pena, ¿por qué? .¿Por lo de paciente o por lo de 50 años?

Estuvimos un rato riéndonos.
Cuando terminó la derivación, tanto la paciente como nosotros, estábamos más relajados.

Por tanto una sonrisa cura.

Pero no solamente al paciente.
También cura al médico.

Le permite retomar el trabajo de nuevo.
Contento.
Sin mariposas en el estómago.

Estar de buen rollo, tiene estas ventajas.

Te hace disfrutar del trabajo.
Te hace gastar menos fármacos.
Consigue mayor satisfacción en los usuarios.
Si te equivocas los pacientes te lo toleran mejor.

Eso sí, te aumenta el cupo.
Y te provoca más trabajo.

Pero bueno he optado por la vía de intentar ser feliz en mi trabajo en la medida de lo posible.

No puedo dejar de ser quien soy.

¡Qué se le va a hacer!

viernes, 18 de febrero de 2011

Incongruencia.


Hoy me he sentido un poco quemado.

¿Por qué?
Porque he tenido que trabajar a un ritmo muy alto.
A un ritmo que no me ha permitido disfrutar de mi profesión.
Y a mi me gusta mi trabajo.
Mejor dicho, me gusta mucho mi trabajo.

Pero cuando la presion asistencial es tan alta, llega un momento que es imposible relajarte en la consulta.
Al no relajarte, vas muy acelerado.
No te permite pararte y tomártelo con calma.
Reírte con los pacientes.
Preguntarle por sus familiares.

Y es que cada vez tengo más pacientes en mi cupo.
Pacientes que se cambian de otros cupos.
Por diferentes causas.

Son pacientes que regularmente van a las consultas.
Que piden citas.

Y empieza la incongruencia.

Al tener cada vez más pacientes, mi lista de espera aumenta.
Eso provoca un aumento del número de "urgencias".

Que son realmente no demorables.
Son gente que quiere que se le atienda en el día.

Y se van intercalando con los citados.

Con lo que aumenta mi estrés.

Tenéis que saber que en mi Centro de Salud, cada médico atiende sus pacientes.

Yo no sirvo para dedicarme solamente a la actividad asistencial.
No creo en el prototipo del médico encerrado en la consulta.
Muestra de ello es este blog.

Por ejemplo, llevo la Forma Joven.
Atiendo a los adolescentes en los institutos de secundaria de Estepa.

Eso conlleva aparejado realizar también cursos de preparación.
Para poder tratar con adolescentes.
Para poder contactar con ellos.

Un trabajo que además no quieren realizar otros compañeros.

Pues bien, eso me recorta la actividad asistencial.
Me limita la agenda.

Por tanto aumenta mi lista de espera.
Y los pacientes entran como "urgencias".

Y completamos la cuadratura del círculo.

Perdonadme, hoy ha sido un día duro.
Y estoy cansado.

No obstante, no cambiaré un ápice mi forma de ser.

No cambiaré mi forma de trabajar.

No cambiaré el dedicar el tiempo que estime necesario en cada paciente.

Aunque sea más lento que los demás compañeros.

Aunque tenga más pacientes en mi cupo.

Ahora mismo no se me ocurre solución ante esta incongruencia.

Pero la encontraré.

Es fin de semana.
El lunes habré cargado las pilas.
Desconexión hasta entonces.

Dentro de dos días otra vez.

No darme mucha caña, por favor.