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martes, 27 de noviembre de 2012

Lucha en verso

Mahatma Gandhi

"Mahatma Gandhi" Propiedad de VinothChandar.


Lucho por una Sanidad Pública,

en el que el ciudadano hable.

¡Oiga! ¡No te engañen!

Que te miran el bolsillo

cuando te encuentras enfermo.

Tanto tienes, tanto vales.

¡No te quiero! Te desecho.

Para mí no es nada grato

que es importante explicarle, 

que no me sale barato.


Una Sanidad para todos

inmigrantes y paisanos,

andaluces, catalanes, 

madrileños, castellanos,

sean legales o ilegales,

ya que la enfermedad

nunca mira de lugares.


Lucho con el residente

gente joven, competente,

trabajador incansable, 

a veces hasta penitente,

vocacional, comprensivo,

pero que cuando llega al banco,

le piden lo prometido.

Ya no llega a fin de mes,

y si solicita más guardias

no se las dejan hacer. 


Lucho por los compañeros,

para que les hagan contratos,

contratos que sean enteros.

Que si bien es trabajar,

no es del todo menos cierto,

que no es agradable, digamos,

trabajo al 75 por ciento.

Y por menos ni lo hablamos,

ni decimos cuánto tiempo.


Lucho yo con el anciano,

que se ganó su pensión,

trabajando día a día,

muchos años al sol.

Y que ahora le arrebatan

para pagar los impuestos,

los sucios bancos, egoístas,

sinvergüenzas con poca vista

les dicen que son ya de efecto.


Políticos que colaboran

para afianzar su poder

y no perder emolumentos.

Mientras el anciano llora, 

por no poder pagar

todos sus medicamentos.


Lucho por el parado,

agobiado,  amargado.

Por el que se va al extranjero.

Por quién no sabe qué hacer,

para llevar a su familia

ni un plato para comer.



Hay que luchar, señores,

no debemos de parar, 

por vergüenza, por bemoles,

sin perder la DIGNIDAD.


PD:  Ya que no nos hacen caso

si no os gusta, yo lo siento,

pero yo no me arrepiento

por escribiros con verso.

Perdonen  mi atrevimiento.

martes, 16 de agosto de 2011

¿Y tú de quién eres?


¡He visto un paciente tuyo que tenía....!

Esa suele ser una de las frases mas típicas de todos los compañeros médicos cuando volvemos tras las vacaciones.

Y lo sabemos porque ante cualquier paciente que desconocemos preguntamos:

¿Y tú médico quién es?.

Cuando un compañero me hace la referencia de que "ha visto un paciente mío", a mí no me molesta.

Pero analicemos la frase.
Veamos que significa.

En un primer momento, nos viene a la mente que el paciente es de tu propiedad.

Nada más lejos de la realidad.

El paciente no pertenece a nadie.
Ni a su familia.
Mucho menos a un médico.

Lo correcto sería:
¡He visto un paciente de tu cupo que tenía....!

Bien, aclarado el primer punto pasemos al siguiente.

La mayoría de los compañeros lo comentan para que sigamos la evolución diagnóstica y/o de tratamiento del paciente.

Y esto me parece maravilloso.

Porque cuando venga de nuevo a nuestra consulta, estaremos informados de antemano de su problemática.
Con la consiguiente rapidez en la actuación.

Aparte te permite prepararte el tema tranquilamente en casa, para poder actuar de forma más eficiente.

Por tanto beneficioso para el médico y para el paciente.

Sin embargo, otras veces, eso sí, las menos, se dice con un cierto retintín.

Pareciendo que el compañero que no se encuentra trabajando, es responsable que le haya tocado ver a un "paciente que no es suyo".

Y eso sí molesta.
Por lo menos a mí.

Porque realmente nosotros, los médicos de atención primaria, no tenemos la culpa que no nos sustituyan.


Planteo una pregunta, si no nos sustituyen, y los compañeros "ven tus pacientes", ¿quién o quiénes nos dan realmente nuestras vacaciones?.

Por lo tanto, no caigamos en culpabilizarnos entre nosostros, y sí en entender que el problema es de origen.

Y el origen es que no han contratado a ningún sustituto en verano en mi centro de salud.

Pero no debemos equivocarnos.
El paciente tampoco tiene culpa de nada.


Es más.
Recibe, sin querer, los efectos colaterales.

Los esfuerzos profesionales deben ir dirigidos a atender los problemas médicos de la población.
Sea cual sea nuestro cupo.

Es cierto, que se deben evitar aquellas visitas programadas.

Pero el resto debemos solventarlas.

Porque si no se produce una especie de "peloteo de pacientes".

Situación poco ética.

En la que no se termina de solucionar los problemas.
Volviendo los pacientes de nuevo a nuestras consultas, con el mismo problema.
Pero más enfadados y susceptibles.
Que nos podrían provocar problemas de una trascendencia médico-legal.

Por eso, cuando viene un paciente de otro cupo lo atiendo.

Intento hacer mi trabajo.
Lo mejor que sé.

Como si fueran de mi cupo.

Y cuando viene el compañero de vacaciones le digo:

¡He visto un paciente de tu cupo que...!


sábado, 18 de junio de 2011

Blogosfera sanitaria, ¿es necesario un congreso?


Mientras la mayoría de los compañeros que les gusta esto de INTERNET y la medicina están en el 2º Congreso de la Blogosfera Sanitaria, yo estoy aquí en casa.

Escribiendo.
Y estoy aquí porque me da la gana.
Y es dónde quiero estar.

Y como no tengo ningún afán de crecimiento profesional, voy a dar mi opinión.
Porque para hablar sin tapujos, hace falta no tener expectativas ni de liderazgo ni de enriquecimiento económico o personal con el tema.

¿Hace falta un congreso como éste?.

Vayamos por partes.

Primero, se supone que somos todos iniciados informáticos.
Por tanto, ¿no nos comunicamos ya?
Si alguien quiere comunicarse conmigo nada más que tiene que enviarme un tweet.

Por tanto, los congresos como medio de comunicación, están desfasados, obsoletos.
Me podréis decir que siempre hay comentarios interesantes, mesas, talleres, Pecha Kucha.

Y yo digo que lo interesante son las personas.

Personas con sus virtudes y sus defectos.
Personas brillantes en su ejercicio profesional.
En este caso sanitarios " de alta calidad".

Y estas personas pueden decirlo todo, absolutamente todo, por INTERNET.
Que sabemos hay métodos para ponernos a todos en contacto.
Sin necesidad de congresos.

Es verdad que se puede condensar más la información, en menos tiempo.

Aprovechando a estrellas en diversas materias.
Porque eso es lo que son, auténticas eminencias.
Bueno, la mayoría.
Que tampoco hay que pasarse.

Eso sería lo único por lo que podría ser útil reunirse en un congreso.

Porque si es para conocer a alguien con sentarse a su lado tiene uno suficiente.
Tomarse un café si os gusta.
Y no montar un espectáculo tan inmenso como éste.

Un congreso, requiere esfuerzo para organizarlo.
Y por tanto tiene su mérito.

Pero requiere una serie de alianzas que no pienso sean necesarias realizar.
De nuevo alianzas económicas y humanas.

¿No debiéramos ser independientes?

¿Contar lo que queramos desde el respeto sin entrar en otras historias?

La blogosfera sanitaria no requiere líderes.
No los necesita.

Es cierto que hay gente tan competente que se convierten en ellos sin quererlo.
Sin necesidad de buscarlo.
Gente cabal dónde las haya
Que pueden orientarnos mejor por su experiencia.
Desde la misma altura.
Desde el compañerismo.

¿Pero, no es la red un lugar donde todos somos importantes?.

A veces parece que las cosas se tienen que hacer de una determinada manera.
Que esto se hace sí porque yo soy el mejor.

¿Es acaso la blogosfera sanitaria una sociedad limitada?

¿Hay que pagar una cuota?

¿Hay que estar de acuerdo con alguna directriz?

¿Hay cargos al mando?

Yo creo en la independencia.

Creo en la comunicación sin tapujos desde el respeto.

Creo en los compañeros, desde el que tiene 25 blogs, al que te pregunta como se enciende un ordenador.

Creo en la web 2.0.

Y hablando de web 2.0, ¿y los pacientes?
¿Y los sistemas de participación de los ciudadanos en la blogosfera?
¿No deberían estar presentes en un congreso de este tipo?
No de boquilla, en las mesas.
¡Qué narices!.

Aunque mi blog no es de obligada lectura, algún que otro compañero, tropezando, leerá este post y, es posible,que no le haga la menor gracia.

La verdad es que me da igual.

Mi propósito no es vivir de ésto.

Ni ser referencia de ningún tipo en una mesa de congreso.

Mi objetivo es ser médico de familia.
El mejor que pueda.

Que mis conocimientos informáticos mejoren mi vida profesional.
En relación con mis compañeros.
En relación con mis pacientes.

Y contaré lo que quiera contar.
Y mientras tenga ganas, voy a seguir haciéndolo.

martes, 10 de mayo de 2011

En tributo de un enfermero.


Allá dónde estés, darte las gracias.

Por el trabajo que realizaste.
Por el empeño que pusiste.

Hemos compartido guardias.
Buenas y malas.

Hemos dialogado sobre nuestros pacientes.

Siempre en tono cordial.
Siempre en beneficio de ellos.

Has sido un excelente compañero.

Y si no hemos llegado a ser amigos, es porque tu tiempo se acabó.
Muy pronto.
Demasiado pronto.

Dale un abrazo a tus familiares que te necesitan mucho ahora.

¡Hasta siempre, enfermero!

viernes, 18 de febrero de 2011

Incongruencia.


Hoy me he sentido un poco quemado.

¿Por qué?
Porque he tenido que trabajar a un ritmo muy alto.
A un ritmo que no me ha permitido disfrutar de mi profesión.
Y a mi me gusta mi trabajo.
Mejor dicho, me gusta mucho mi trabajo.

Pero cuando la presion asistencial es tan alta, llega un momento que es imposible relajarte en la consulta.
Al no relajarte, vas muy acelerado.
No te permite pararte y tomártelo con calma.
Reírte con los pacientes.
Preguntarle por sus familiares.

Y es que cada vez tengo más pacientes en mi cupo.
Pacientes que se cambian de otros cupos.
Por diferentes causas.

Son pacientes que regularmente van a las consultas.
Que piden citas.

Y empieza la incongruencia.

Al tener cada vez más pacientes, mi lista de espera aumenta.
Eso provoca un aumento del número de "urgencias".

Que son realmente no demorables.
Son gente que quiere que se le atienda en el día.

Y se van intercalando con los citados.

Con lo que aumenta mi estrés.

Tenéis que saber que en mi Centro de Salud, cada médico atiende sus pacientes.

Yo no sirvo para dedicarme solamente a la actividad asistencial.
No creo en el prototipo del médico encerrado en la consulta.
Muestra de ello es este blog.

Por ejemplo, llevo la Forma Joven.
Atiendo a los adolescentes en los institutos de secundaria de Estepa.

Eso conlleva aparejado realizar también cursos de preparación.
Para poder tratar con adolescentes.
Para poder contactar con ellos.

Un trabajo que además no quieren realizar otros compañeros.

Pues bien, eso me recorta la actividad asistencial.
Me limita la agenda.

Por tanto aumenta mi lista de espera.
Y los pacientes entran como "urgencias".

Y completamos la cuadratura del círculo.

Perdonadme, hoy ha sido un día duro.
Y estoy cansado.

No obstante, no cambiaré un ápice mi forma de ser.

No cambiaré mi forma de trabajar.

No cambiaré el dedicar el tiempo que estime necesario en cada paciente.

Aunque sea más lento que los demás compañeros.

Aunque tenga más pacientes en mi cupo.

Ahora mismo no se me ocurre solución ante esta incongruencia.

Pero la encontraré.

Es fin de semana.
El lunes habré cargado las pilas.
Desconexión hasta entonces.

Dentro de dos días otra vez.

No darme mucha caña, por favor.

martes, 23 de noviembre de 2010

Indignación


Me siento indignado.

La Real Academia de la lengua Española define indignación como enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos.

Yo diría que lo mío no es contra una persona.
Es contra un grupo.
Contra mi grupo.
Por eso me duele más.

¿Pero cómo podemos ser tan pocos coherentes?.

Normalmente, mis pensamientos están definidos desde una lógica.
Desde los principios que conforman un carácter.
Por tanto, si un día una cosa es inaceptable, al día siguiente tiene que serlo si no han cambiado las condiciones.

Es una coherencia lógica.

Ahora nos interesa prescindir de unos derechos fundamentales logrados durante las vidas profesionales de muchos compañeros, entre los que me incluyo.

Por beneficio propio.

Porque nos interesa.

No señor, ahí no me van a encontrar.

Aunque algunos me tilden de mal compañero.

Es gracioso, que encima me gane éso.

Me han dicho que esta perdida de derechos es un tema excepcional.

Pero ¿Cómo se pueden hacer excepciones en los derechos del trabajador?
¿Se le puede preguntar a un albañil que trabaja en un andamio, que si quiere vaya sin arneses a 3 metros de altura?

Al menos ya sé una cosa.

Voy solo.

Es lo que he aprendido hoy.

martes, 21 de septiembre de 2010

Adaptación

Desde un punto de vista social, el hombre tiende a adaptarse a su entorno.

Desde siempre las personas que sobresalen en el ambiente en que se mueven, siempre han sido excluidos, o más bien mirados como si estuvieran fuera de lugar.

Es típico que el más inteligente fracase.

También lo es, que en un grupo de delincuentes, una persona que tenía una ética comprobada, se les una para no provocar un rechazo, realizando las acciones que se les vaya encomendando.

Pertenece al refranero "Dime con quién andas y te diré quién eres".

Sin embargo, la adaptación que es el proceso de ser capaz de convivir satisfactoriamente con un grupo en cuestión, la mayoría de la veces no es tan radical como los casos citados anteriormente.

Muchas veces en nuestro trabajo, o en nuestras amistades, hay distintos grupos que se separan entre sí por algunos matices: política, aficiones, sentimientos , etc.

Y hay personas que saben adaptarse a cada grupo ofreciendo a cada uno de ellos una parte de sí mismo, a su vez que acoge una parte de cada uno de esos entornos.

Éstos son personas con habilidades adaptativas que siempre son capaces de encajar en los ambientes en los que se incluyen.

Es frecuente a su vez que sirvan de nexos de unión entre los distintos bloques, de tal manera que sin ellos, no se podrían crear otros de mayor tamaño.

La habilidad para moverse en esa cuerda floja, es innata en ellos, pues una acción mal vista en algunos de los círculos, lo alejaría, provocando por tanto el rechazo de los miembros pertenecientes a éste.

Éso no significa que estas personas sean hipócritas ni mentirosas, significa que siempre es capaz de dar y recibir algo distinto de cada entorno en el que se suelen mover.

Para ello también es necesario pasar desapercibido.

Una persona con habilidades adaptativas nunca debe ser líder de ninguna sociedad. En el momento que se convierte en líder, deja de caer bien en otras, amén de crearse enemigos dentro de la misma que le han convertido en jefe.

La falta de liderazgo no significa que no sea capaz de manejar los distintos círculos en los que puede moverse, eso sí teniendo que hilar muy fino, a veces cediendo en algunas decisiones en las que no está de acuerdo, y siempre con el fin de mantener su anonimato.

Estas personas siempre respetan al compañero, pues aún en una mínima parte estará de acuerdo con él.

Jamás se reirá de nadie ni provocará conspiraciones.

Se podría decir que se van mimetizando con aquel que está alrededor.

Solo queda ya buscar a estos auténticos "camaleones".

sábado, 20 de marzo de 2010

Los compañeros de Facultad

Recuerdo todavía cuando llegué a la facultad. Realmente me veía fuera de lugar. No sé si era por los compañeros, si por las grandes clases, pero me sentía extraño.

Poco a poco, me fui consolidando. Para terminar guardando un grato recuerdo de mis dos últimos años.

Ya entonces conocía a Migue. "El compañero tranquilo" no cayó en mi clase. Miguel Ángel estuvo sentado en el pupitre de al lado desde 6º de EGB, y volvería a ser compañero de clase de nuevo en cuarto de carrera. Practicamente toda mi vida académica, he estado al lado de él.

Pocos sentimientos demostraba. Eso sí poseía (posee) un gran corazón. No le conocí novia hasta que en la boda, creo que de Carlos, nos presentó a su actual mujer. No recuerdo su nombre. Me invitó a su boda, pero por entonces Pilar, mi mujer, estaba prácticamente de parto de Marcos, mi segundo hijo, y no pudimos asistir. La última vez que lo vi era cuándo salimos del examen de las oposiciones en el 2007. Me alegró verlo.

Quizás el compañero más trascendental que tuve en la carrera fue Antonio María. Dotado de una sensibilidad excepcional, se le daba bien muchas facetas artísticas como la escritura o la música.

Antonio me abrió a su circulo de amistades donde estaba Paco "el loco", un estudiante de Ingeniería de Telecomunicaciones, Millán, otro estudiante de Medicina, (coincidiríamos en clase en cuarto también) y a su novia, (ahora esposa) Isa, también estudiante de Teleco.

Curiosamente la sensibilidad artística que tenía, no la demostraba, por así decirlo, en la vida real. Muchas mujeres estuvieron alrededor suya, y él no mostraba interés aparente por nadie. Solamente Marieta le llegó al corazón real, pero decisiones equivocadas por su parte, hicieron que cada uno tomara una ruta distinta. Hoy sé que vive con Minerva (no la conozco personalmente), tiene mellizos, y sigue siendo muy productivo desde el punto de vista artístico.

Otro compañero importante en la facultad fue Carlos. Nos caímos bien desde el principio. Salí con su grupo de amigos en varias ocasiones, pero al contrario que a los amigos de Antonio María, no les resultaba simpático. Por supuesto, me retiré de su grupo.

Carlos tenía novia cuyo nombre no recuerdo. He de reconocer que no me gustaba mucho. Mucho después cortó, y a día de hoy, está casado con otra médico de la que tampoco recuerdo su nombre.

Hablé antes de Millán. Se convirtió en importante a partir de cuarto. Salía con nosotros junto con su actual mujer Isa.

Siempre me gustó éso de ambos. No eran como otras parejas que cuando se conocen pierden a los amigos, ello siguieron saliendo con el grupo. Actualmente tienen un niño y todavía los veo por el Facebook.


Y ya del último compañero del que quiero hablar es de Luis Alonso. Se puede catalogar como un "freeki". Muy inteligente, el primer recuerdo que tengo es una mochila verde, de un peso superior al suyo, colgada a su espalda.

Gran conversador y mal escuchador, era capaz de tenerte hora y media al teléfono. Consiguió que muchos de los compañeros de facultad, nos unieramos para jugar a fútbol. Cuando hizo el MIR de Alergia en Madrid, conoció a su actual esposa, tampoco recuerdo su nombre, y dejo de ser tan voraz conversador. También creo que tiene un hijo.

Éste es un repaso a mis amigos de la facultad.

Momentos irrepetibles con personas irrepetibles.