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domingo, 2 de marzo de 2014

Cuestiones "QUÉ PASA" #medicodefamilia propuestos por Gilbertman.


El orden de aparición pueden o no suponer una graduación en importancia.

1. ¿Qué pasa que seguimos con contratos al 75% para los sanitarios públicos andaluces?
¿Cuándo se va a volver a contratar al 100% en Andalucía?

Personal sanitario se organiza para denunciar al SAS ante Inspección.

2. ¿Qué pasa que ya es posible que congresos y jornadas estén libres de relaciones con la industria farmacéutica?
¿Porqué en la mayoría de ocasiones no ocurre?

VII Jornada de Seguridad de Paciente en Atención Primaria.

3. ¿Qué pasa que Universidades pueden poner su sello a cursos sin evidencia científica alguna? #NoSinEvidencia 

Beneficios del REIKI como terapia energética en el manejo del paciente Oncológico.

4. ¿Qué pasa que seguimos dando coba a algunos fármacos cuando no deberíamos hacerlo como por ejemplo los SYSADOAs?

Actualización en Artrosis. Atención Primaria. Volumen 46, Número Supl. 1, Enero 2014.

5. ¿Qué pasa que los nuevos residentes de familia tienen tanto talento?

Un barrio lleno de vida[s].

6.¿Qué pasa que la Atención Primaria sigue siendo la hermanita pobre de la Sanidad Pública?

El Gerente de Mediado: Check-list para políticos zalameros.

7.¿Qué pasa que mucho hablar de medicina 2.0 y superiores y seguimos anclados en la prehistoria digital?

Doctor Gilbertman....supongo: La llamada imposible.

8. ¿Qué pasa que médicos excepcionalmente preparados tienen que emigrar de España?

medicoacuadros: 7000 médicos menos.

9. ¿Qué pasa que seguimos utilizando cribados que no han demostrado eficacia alguna?

Salud Comunitaria:¿ Estamos preparados para retirar los cribados no efectivos?

10. ¿Qué pasa por mi mente que tras trece años de adquirir la especialidad de  #médicodefamilia, y a pesar de muchos problemas,  no cambiaría mi decisión por ninguna otra especialidad?



En la sección comentarios podéis aportar aquellos qué pasa que consideréis necesario.
También se puede rebatir sin pudor los anteriores.

PD: Me sirvió de referencia para realizar este artículo el e-Documento Recomendaciones "NO HACER" propuestos por la SEMFyC.


lunes, 26 de agosto de 2013

Apagando fuegos.

Bomberos apagando barricada de fuego en la Calle Atocha (23:00) 

No soy Bombero.
Soy Médico de Familia.

Pero en épocas estivales las sensaciones profesionales a veces difieren.
Metafóricamente hablando.

Sensaciones de crujidos de matojo ardiendo.

De mí como persona que se encuentra de frente ante multiples focos abrasadores.
De mí como persona cuya misión es apagar fuegos.

Con la única ayuda inestimable de una manguera.

Un chorro por aquí.
Otro por allí.

En ese lado también tengo que echar agua.
Y en ese otro.
Puf! No doy a basto.
Vaya, aquel conato vuelve a surgir.
Y es que los ánimos están muy calientes.
Y ha vuelto a prender.

Esperemos que no haya pirómanos.
Que son difíciles de reconocer.

A veces me acerco tanto que casi me quemo.
Respiro hondo.
Y acerco de nuevo el chorro.
Sujeto la manguera con fuerza y aguanto.
Porque soy un profesional.

De la medicina.
No de apagar fuegos.
Éso dice un papel que cuelga en mi despacho.


domingo, 28 de octubre de 2012

En memoria de un luchador.

Extraído de "Care for anging".

Recuerdo cómo empezó todo.

Cuando viniste por primera vez con tu enfermedad.
Cuando sospechamos tu diagnóstico.
Y cuando te derivé a un compañero para confirmar o descartar mi sospecha.

¡Qué coraje no haberme equivocado como otras muchas veces!

Recuerdo también cuando volviste con el diagnóstico de certeza.
Cuando me preguntabas una y otra vez sobre las posibilidades que tenías.
Cuando me decías que lucharías hasta el final.
Y cómo de ilusionado fuiste al Oncólogo.

Recuerdo cuando se te cayó el pelo.
Los vómitos que tenías cuando te daban quimioterapia.
Y lo bien que te sentías entre las sesiones.

Y lo contento que estuviste unos meses.

Más tarde comenzaron los dolores.
Y yo te dije "Que no te duela que entonces me duele a mí".
Y tú sonreíste.

Y entonces comenzaste a sentirte mal.
Y comenzaste a venir sin cita.
Tenías todas las del mundo.

Y cómo dejaste de poder venir.
Porque ya el motor no funcionaba.
Y cómo tuve que ir varias veces a verte a casa.

"¡Cómo tú no vienes, pues ya vengo yo!"
Te decía.

Y entonces llegó el momento.

Luchaste durante mucho tiempo.

Con valor.
Con sacrificio.
Con entrega.
Con ilusión.

Solo te quedaba despedirse dignamente de este mundo.

Y éso, también se pudo conseguir.


jueves, 11 de octubre de 2012

Tristeza Familiar y Comunitaria.


Extraido de Psicoletra

Otro paciente más que me llora en consulta.

Y van muchos ya.

Más de lo tolerado por un corazón humano.

Es difícil abstraerse.
Alejarse mentalmente de él.

Muy complicado.

Porque además los conozco.

Los he visto muchas veces.
Alegres.

Les he dado la enhorabuena por los nacimientos de sus hijos.
Les he visto, en ocasiones, prepararse para bodas.
Les he controlado sus patologías.

Pero ahora se está yendo todo a tomar por saco.

¿Qué puede hacer un médico si no se tiene trabajo?
¿Qué puede hacer un médico si no se pueden pagar las facturas?

Escuchar.
Eso no se me da mal.

Reconozco que a veces me cuesta.
Porque a mi también me cuesta cada vez más pagar las mías.
Aunque me resigno con éso.
Que al menos aún puedo pagarlas.

Pero estoy preparado para escuchar.
Respiro hondo.

Siento como le duele a mis pacientes su alma.
Siento como se les cae el mundo encima.

Hablo, aunque poco, con ellos.
Son ellos los que tienen que hacerlo.

Su llanto entrecorta sus palabras.

Y yo les miro.
Les veo por dentro.
Parecen transparentes.

¿Qué se puede decir al respecto?
¿Qué se debe decir al respecto?

Nada.

Esperar a que terminen.
Sin atosigar.
Sin mirar el reloj.

Ellos no se manifiestan.
No salen en la tele.

Están tan tristes que no pueden hacer otra cosa.

Solo llorar en mi consulta.

jueves, 15 de marzo de 2012

De la importancia de un tutor en la evaluación de un residente de familia.



El ciclo continúa.

Unos Médicos Internos Residentes (MIR) acabarán. 
Otros llegarán. 

Que los que acaben puedan trabajar en nuestro país, es una historia diferente.

Lo que hoy os quiero contar comienza en una reunión organizada por la Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria de Sevilla (MFyC).

En ella, se planteó un interesante debate.

Debido a la implantación del "tablón de anotaciones" PortalEIR, en la que todos los residentes deben registrar sus actividades sin excepción, y en la que los tutores también tendremos que hacerlo, se me plantearon varias dudas.

La que me pareció fundamental, fue la que surgió sobre cúal debería ser la importancia de las evaluaciones de las rotaciones de los tutores en el global de la nota total anual del MIR de MFyC.

Tened en cuenta que no hablo solamente de tutores MFyC, cuando hablo de tutores.
Sino de todos los tutores que intervienen en la formación de los MIR de MFyC.
Facultativos Especialistas de Área (FEA) que tutorizan la rotación por los diferentes servicios hospitalarios.

Por tanto, hablo de tutores que intervienen en la formación del MIR de MFyC.


Sean rotaciones largas o cortas en el tiempo.
Sean rotaciones hospitalarias o de centro de Salud.

Nos comentó el Coordinador Provincial de la Unidad Docente de MFyC de Sevilla, D. Epifanío de Serdio Romero,  que la tarta de la evaluación anual en el programa PortalEIR,  se repartirá a partir del 2013, entre diferentes comensales.
Cuatro concretamente.


- Rotaciones por los distintos servicios.
- Sesiones Clínicas.
- Evaluación de las Guardias.
- Trabajo de Investigación.


En lo que es una adaptación de la ficha que se usa actualmente.


En la que se viene utilizando hasta ahora, la nota de los tutores de las diferentes rotaciones, valen aproximadamente un 71% de la nota global.


Y esto es lo que se puede modificar en el 2013.
El reparto del pastel.


Ya que las rotaciones pueden tener un peso igual o diferente.
A ese 71% del global.


Mi opinión es que las evaluaciones de los tutores, deberían valer bastante menos que eso.
Por lo menos, un 10% menos.


He estado leyendo el programa de la especialidad con anexos colgado en PortalEIR.
Y no veo por ningún lado escrito cuál es el valor porcentual de las evaluaciones de las rotaciones respecto al global de la nota anual.


Comentaréis:


- ¿Por qué echas tierra sobre tu propio tejado?.
- ¿En qué te basas para restar valor a vuestras propias evaluaciones?


Pues porque, desde mi punto de vista, solo somos tutores.


Y si le quitamos un trozo del pastel a las evaluaciones de rotaciones de los tutores, aumentamos los trozos de las otros tres comensales.


Es decir, fomentamos el trabajo.
El esfuerzo.
La dedicación.
Y la búsqueda del talento.


Veréis, no creo que los tutores seamos importantes, en cuanto a la enseñanza que suministramos.


Es un aprendizaje post-licenciatura.
Licenciados que además, han tenido que realizar un examen MIR con mayor o menor suerte.


Por tanto, nuestra misión es la ignición.
Encender la llama de la ilusión del residente.


Motivarlos. 
Ayudarles.
Demostrarles que saben más cosas de las que se creen.


La enseñanza entendida de la misma manera como la entienden en los Colegios o en los Centros de Educación, no creo que sea la misión de los tutores de residentes de MFyC.


Este tipo de aprendizaje requiere un esfuerzo activo por parte del residente.
Que será mayor mientras menos "valgan nuestras notas".


Os comenté antes que el reparto de la tarta dio lugar a un interesante debate.
Eso quiere decir que algunos tutores de MFyC no estaban de acuerdo con mi opinión.


Algunos compañeros pensaron que las evaluaciones globales deberían estar muy influenciadas por las que ponemos los tutores.
Ese mismo 70-71% del que hemos hecho gala todos estos años.


Pero en ese caso:


- ¿Qué ocurre cuando la relación con los tutores está deteriorada?
- ¿Se puede realizar una evaluación objetiva cuando éso se produce?
- ¿Somos tan importantes para que recaiga sobre nosotros el 71% de la nota global del residente?


Diréis:
- ¡Qué ganas de comerse la cabeza tiene el Gilbertman éste!.
- Y la nota de evaluación, ¿sirve para algo?.




Pues no, no sirve para nada.
Eso sí, siempre que estés apto.


Por tanto, aunque puedas diferenciar los aptos, en suficientes, destacados y excelentes, a efectos prácticos esa calificación no sirve para nada.


Aptos todos.


Sin embargo, para mí debería servir.


Si queremos mejorar el Sistema Sanitario Público deberíamos primar el talento.
Deberíamos primar el esfuerzo.


Y aunque se debe tener en cuenta también la experiencia, la calidad creo que no está suficientemente valorada hoy en día.


Ni en las bolsas de empleo ni en las oposiciones.


Sería importante que algún día se tuviera en cuenta las calificaciones de los MIR a efectos laborales.


Para que al final tengamos mejores profesionales en nuestros Sistemas de Salud Públicos.


Y podamos afrontar con mayor optimismo los tiempos que corren.


Y los que correrán.

viernes, 2 de diciembre de 2011

"Turrón del duro" para el mes de Diciembre.



Comienza Diciembre y vuelve lo de todos los años.


La sobrecarga de Atención Primaria.


En estas fechas siempre "se juntan el hambre con las ganas de comer".


1. El Hambre.


A nivel del Centro de Salud disminuimos la cantidad de profesionales médicos que atendemos a la población.


Por dos razones .


Primera, porque algunos tenemos vacaciones, y otros días de libre disposición.
Que usamos para disfrutar de las fiestas con nuestros familiares.


Ejercemos los derechos que tenemos como trabajadores.


Segundo, porque no se contratan sustitutos para compensar esas consultas libres de profesional.


Por ajuste presupuestario.


Aunque ya hace años que no contratan compañeros para estas eventualidades.


Como consecuencia de lo anterior, ¿qué ocurre?.


Menos consultas disponibles para atender a nuestros ciudadanos.


2. Las ganas de comer.


El mes de Diciembre tiene tres festivos.
Este año los días 6, 8, y 26 (por el día de Navidad que cae en Domingo).


Con lo cual los pacientes tienen menos huecos en la agenda para poder asistir  al médico.


A eso se suma que la demanda clínica aumenta en este mes.


La patología sobre todo infecciosa respiratoria aumenta como consecuencia del frío.
En todas las edades de la vida.


Por tanto tenemos menos profesionales, para atender a mas ciudadanos enfermos que en otros meses. 


Está claro que eso solo se puede realizar atendiendo a cada paciente en menos tiempo.


Se produce lo que llamo además efecto Bomba Atómica.


Es decir; el nivel de estrés sube en todos los elementos que participan en salud.
Tanto en el usuario como en el Médico de Familia.


El paciente,  porque ve cerrada su puerta de acceso a los sistemas de salud.
Yendo predispuesto a la lucha, contra un sistema que le intenta impedir la entrada.
Y abusando de la vía de Urgencias  tanto en el mismo Centro de Salud, como en Hospitales y puntos de Atención Continuada.


Y el profesional, que tiene que atender más pacientes en menos tiempo.
Pacientes, que además, algunos ni siquiera son de su cupo.


Y por tanto ni siquiera le pagan por atenderlos.
No entran en nómina.


Si hay un acceso a la Atención Primaria para todo el mundo.
Y añado, debe haberla.
Y si los trabajadores sanitarios tenemos derechos al descanso.
Y añado, por supuesto que los tenemos y debemos seguir teniéndolo.
Solo queda una manera para arreglar el problema perenne del mes de Diciembre:


Aumentar la contratación de profesionales en ese mes.
En Atención Primaria.


Y también por supuesto, en los Servicios de Urgencias.
Ya que, como hemos comentado anteriormente, lo que rebosa de Primaria, termina allí. 




Los Hospitales no suelen tener ese problema.
Ya que se puede intentar adecuar la demanda al déficit de profesionales.


Porque, por una parte, se pueden cerrar consultas externas y disminuir cirugías programadas en los quirófanos.
Y por otra,  porque se realiza una consigna de luchar contra todo ingreso hospitalario.
Consecuencia: Sobrecarga de la Observación de Urgencias.


Pero, claro eso obligaría a aumentar la partida presupuestaria a Atención primaria y Urgencias.


Y eso no procede.
Nunca procede. 

domingo, 27 de noviembre de 2011

De las Citas y las Preferencias Hospitalarias

Últimamente no sé ustedes, pero me estoy quemando con las citas preferentes.


Cita preferente es un cita que debe ir con mayor celeridad.
Mayor celeridad por que el Médico de Familia así lo estima.

Recalco ésto último.
Lo debe estimar el Médico de Familia.


Si somos serenos.
Entonces, tendremos las llaves.

Evidentemente, debe ser una patología o una entidad que requiera una cita Hospitalaria rápida.
Porque su proceso así lo demanda.

Y de la velocidad de comunicación entre niveles depende un rápido diagnóstico o una buena actuación ante esa enfermedad.

Con la excusa de conseguir una mayor calidad en la atención, en algunos distritos y para algunas especialidades, es necesario hablar por teléfono con el especialista hospitalario, en citas al que deseemos aplicar el estatus de preferencia.
Parece que esta vía de comunicación se ha puesto de moda.

Y en el supuesto caso que éste lo creyese pertinente, daría paso a la cita, creándose un hueco en la agenda para ese paciente en cuestión.
Hueco de asistencia con carácter preferente.

Varias cosas a comentar.

La primera, un médico de familia está completamente capacitado para saber si es preferente o no su derivación.

No necesita al policía hospitalario de turno que adecue su decisión.

Porque, ¿no sería eso una especie de censura larvada?


Parece que un gestor piensa de la siguiente manera:


Los médicos de cabecera no saben lo que es o no es preferente.
Ergo pongo auditores pre-cita que examinan esas derivaciones.

Evidentemente, los gestores van a decir que la misión es la comunicación.
Que lo que quieren es la adecuación o no de la preferencia.
Que los recursos no son ilimitados.
Y hay que utilizar bien aquello de lo que disponemos. 
La gestión responsables de las citas.
Bla, bla, bla....


Pero a lo de la gestión de las citas,  se les suele olvidar el apellido.


Hospitalarias.


Porque la gestión de las de Atención Primaria les importa mucho menos.

Segunda cosa, muchas veces parece que el médico de cabecera tiene que ir tras el especialista hospitalario como si eso fuera lo único que tenemos que hacer en todo el día.

Tenemos al menos cincuenta y tantos pacientes todos los días, con cinco minutos por paciente.

¿En qué momento llamamos?


- Mire, usted es que vamos con un poco de prisa y......

Pero suponganos, que encontramos un hueco y lo telefoneamos.


¡Qué trabajo cuesta comunicarse con el especialista hospitalario en cuestión!.


Lo más probable que ocurra es que no se encuentre disponible en ese momento.

Y si, para mas INRI, hablamos con él, no siempre terminamos entendiéndonos.


En ocasiones, parece que les estamos pidiendo un favor.

Llegando a veces a decirte:
- Hazle tal o cual cosa y me llamas otra vez. 


¡Uf! ¿Otra vez?.
¡No, señor!.


Yo intento que mis peticiones preferente se ajusten a criterio.
Y es cierto que a veces nos equivocamos.


Pero, para eso están los feedback.
Para poder rectificar y hacerlo mejor la próxima vez.


Y a aquellos compañeros que lo hagan mal repetidamente.
Pues nada, llamada al orden.


Pero no de antemano suponer que lo vamos a hacer mal.
Porque crean que seamos médicos de segunda.

Que yo me lleve media hora para gestionar una cita preferente, les da igual.


Porque puede que en ese tiempo me arrepienta.
Pudiendo incurrir en un problema de tipo legal exclusivamente mío.


O también que no pueda luchar contra los elementos.
O que me la resuelva vía telefónica el especialista hospitalario en cuestión.
Ahorrándose una cita.


Y ésto estaría muy bien, si yo pudiera disponer de más tiempo.
Menos pacientes y más tiempo para cada paciente.


Por lo que me podría llevar sin problema esa media hora pegado al teléfono.
Localizando especialistas hospitalarios.


Y tendría más tiempo si hubiera más Médicos de Familia trabajando en Atención Primaria.
Porque hubiera más recursos económicos para contratarlos.

¿Cuál es la razón de los gestores, para que intenten evitar siempre la sobrecarga hospitalaria, y en cambio les de igual la sobrecarga en atención primaria?


¿Por qué los Médicos de Familia les parecemos tan poco importantes?


¿Y tan poco científicos, que no podemos ni siquiera gestionar si una cita es preferente o no?

domingo, 20 de noviembre de 2011

Por favor, doctor, ¡Rescátame!

Rescate submarino 9 Una de las cosas importantes de la profesión del Médico de Familia en una consulta de Atención Primaria, es que  siempre estamos ahí.


Nuestros pacientes saben dónde encontrarnos.


Estaremos habitualmente detrás de una puerta.
La puerta de nuestra consulta.


Sin auxiliares, sin escoltas.


No como otros compañeros.


Es muy habitual que pidan: ¡Por favor, rescátame!


Pero curiosamente muchas veces no piden ayuda por un motivo médico.
Nada de eso.


Piden ayuda por problemas distintos.
Casi siempre burocráticos.
Que pueden ser de diferente índole.


Estas historias tienen su origen en tres pilares,a mi forma de entender.


El desaguisado puede ser exclusivamente realizado por el propio paciente.
Vamos, que éste metió la pata.
Y espera que el médico le saque del embrollo.


Expondré algún ejemplo.
Uno muy gráfico sería, que el usuario no quiso o no pudo hacer una gestión en un plazo determinado.
Ejemplo sellar la tarjeta del paro.


En ese caso la solicitud de rescate, consistiría en un justificante.
Justificante que solicitan al médico, y que a veces otras instituciones piden de forma subliminal.


Descargando el problema en el médico de cabecera. 


Evidentemente, no debemos realizarlos.


En primer lugar, porque falta a una mínima ética profesional.
Y en segundo lugar, porque cada uno es responsable de sus actos.


Apechuga con tu error.
Como yo apechugo con los míos.


A veces el desaguisado lo cometemos nosotros, los médicos de atención primaria.


Está claro que ahí sí debemos solucionarlo.


Un ejemplo de ésto,  sería una prescripción de una receta mal realizada.
Solo quedaría asumir el error y solucionarlo en el tiempo más breve posible.


En otras ocasiones, el rescate que solicita el paciente por parte del medico de atención primaria, proviene de los errores que tiene el propio sistema.


Introduciremos aquí tanto los fallos de los especialistas hospitalarios, como los de la gestión de las citas y la comunicación con el Hospital.


Pueden ser del tipo: no me ha llegado la cita del hospital, me llegó el correo fuera de plazo, me dijeron que me iban a llamar y no me han llamado, me falta la analítica que dijeron me iban a mandar, y así un largo etcétera.


Estos problemas si me cabrean.


Porque los primeros, simplemente no proceden.
Los segundos son fallos míos por lo que es obligación mía solventarlos.
Pero en estos terceros, debería resolverlo quienes los cometieron.


Y la falta de accesibilidad al especialista, y al hospital, superlativo en una zona rural a la que solo se puede ir tras media hora en coche como es el caso de la Z.B.S. Estepa, hace que a los Médicos de Primaria nos sobrecarguen por un trabajo que no nos correspondería realizar.


Y que al final, los médicos de Atención Primaria, en menor o mayor grado, tenemos que solucionar.
También con menor o mayor simpatía.


Puesto que somos trabajadores de la misma empresa que ha provocado el error.
Y aparte, el usuario no tiene culpa del fallo.


A veces, intentamos que sea el Servicio de Atención al Usuario o el Servicio de Cita Previa quiénes solucionen dichos inconvenientes.


Pero desde mi punto de vista, casi nunca aclaran estos fallos del sistema.


Dirigiéndolos, como no podía ser de otro modo, ¿a qué no saben a quién?
Sí, habéis acertado, a su médico de cabecera.


Nosotros, al final, nos la averiguamos para que el paciente se sienta más o menos satisfecho.


Con lo cual, el ciclo de asumir problemas "no nuestros" se perpetúan.


Os dejo, este magnífico vídeo "Rescue me" de Fontella Bass que viene como anillo al dedo a este post, aunque los rescates no solamente atañan a nuestra profesión.


Parece ser que la Unión Europea, está constantemente preocupada por rescatar algunos países, entre ellos España.

¿Es, en serio, éso un rescate?


martes, 17 de mayo de 2011

Medicina y revueltas sociales


Parece que empieza un cambio.
La gente comienza a decir ¡Basta ya!
Desde mi punto de vista, es normal.
Paro.
Juventud.
Redes sociales (facebook, tuenti, twitter).
Opinión.
Acción, política.
Por tanto manifestación.
Acampadas.
Revolución, al fin y al cabo.
Podremos estar de acuerdo, o no.
Pero que haya una revolución es normal.
Es normal en estos momentos.
Políticos corruptos.
Partidos políticos que no representan a una gran parte de la población.
Elecciones próximas.
Medios de comunicación al servicio de los partidos políticos.
Bien, pueden pasar dos cosas.
Que las revueltas sigan hacia adelante.
O que no.
Que provoquen un cambio social.
O que no.
Dependerá que la utopía no se politice.
No se politice con partidos políticos al frente, quiero decir.
Porque politizado, obviamente, ya está.
Y que agrupen a una gran parte de la población.
La que está hasta las narices.
Desde el pensionista.
Al trabajador del campo.
Al "currela mileurista".
Al funcionario mal pagado.
O al ingeniero sin trabajo.
¡En fin!.
Esperemos acontecimientos.
Y si hay cambios, la nueva medicina de familia, debe resurgir cuál ave fénix.
Una atención primaria diferente.
¡Atentos, el mundo se mueve!.

domingo, 20 de marzo de 2011

Mi etapa de residente.


Debo estar haciéndome mayor.
Lo digo porque empiezo a contar batallitas.

Ayer nos reunimos en Ayamonte (Huelva) unos cuantos residentes.

Residentes de MFyC de la promoción 1998/2001 del Área Sanitaria de Osuna perteneciente a la Unidad Docente de MFyC de Sevilla.
¡Qué nombre más largo!.

Nosotros nos llamábamos simplemente los "resistentes".

Fue por motivo de la boda de una compañera de aquella promoción en su pueblo natal.
Y me alegró ver a algunas de las personas con las que compartí momentos importantes en esos tres años.

También reconozco que eché de menos a compañeros que por una causa u otra no pudieron asistir al evento.
Espero volver a verlos.

La etapa de residente ha sido fundamental en mi vida.
Personal y profesional.

Personalmente me emancipé.
Comencé a vivir solo, y a entender las dificultades que conlleva alejarse de tu grupo familiar.
Fue una decisión que tomé en su momento de forma meditada, y me hizo madurar.

No fue obligada.
Tenía puntuación suficiente en éxamen MIR para haberme quedado al lado de mi casa.
Pero era el momento justo para comenzar a volar.
De despegar las alas.
Y creo que salió bien.

Porque también conocí a mi mujer.
Y de la que, aún a día de hoy, me siento profundamente enamorado.

En cuanto a los compañeros "resistentes" les tengo mucho aprecio.
A algunos más y a otros menos.
Pero a todos les tengo aprecio.
Es normal, soy humano.

Y los aprecio, porque he vivido momentos muy intensos con ellos.

Llegas totalmente perdido a una isla.
Te tienes que hacer a ella.
Tienes que conseguir una adaptación a un medio inhóspito y totalmente desconocido.
Y la ayuda de los compañeros es fundamental.
Creas cosas juntos y es más facil la supervivencia.
Hasta que te conviertes, casi, en un lugareño.
Momentos que estás preparado, para crear tu propia isla.

Por tanto hubo un Gilbertman antes de su residencia, y otro después.

A nivel profesional también fueron grandes momentos.
De residente vives una nueva infancia.
Te conviertes en una esponja.
Absorbes conocimientos por todos los poros de tu cuerpo.

Los momentos mas duros suelen ser las guardias hospitalarias.
Porque te notas inseguro.
Porque hay estrés.
Porque, a veces, algunos "compañeros no residentes" no te ayudan.

Pero bueno, todo te hace madurar.
Porque te das cuenta quién merece la pena.
Y quién no.
Y hay muchísima más que se encuentran en el grupo de los que la merecen.

Un buen juicio se realiza pasado mucho tiempo.
Y en frío.
Y ahora puedo decir que no me arrepiento de haber escogido Osuna para formarme como especialista en Familia.

Mi más eterno agradecimiento a tod@s los que dedicaron al menos un minuto de su tiempo a hacerme entender la medicina.
Y a hacerme ver que estamos en continuo reciclaje.

Siempre hacia un mejor profesional.
Siempre hacia una mejor persona.

lunes, 7 de febrero de 2011

Cacería urgente


Suele ocurrir a partir de las once de la mañana.
No suelen madrugar.

Un o una paciente decide no esperar.
Mas bien, decide que los demás lo esperen.

Como ave rapaz observa a las presas que se encuentran en la sala de espera.
Sonríe al observar el banquete que se va a dar.

Cuando se ha jactado, sabiendo que tiene el poder, se dirige al mostrador.
Allí se encuentran administrativos y celadores.
Será fácil torearlos, piensa, sonriendo nuevamente.
Y suelta la frase mágica:
- Vengo de Urgencias.
Digan lo que digan en el mostrador, tienen preparada la frase que continúa a la anterior.
- No puedo esperar.

Pasada la primera fase de la cacería, comienza la segunda.
El cazador pasa a la sala de espera.
Ahí de nuevo observa las presas.
Las cataloga con una pasada.
De un lado, las rápidas difíciles de cazar.
Son presas que habitualmente se resisten.
Y las débiles, más fáciles de hincarles el diente.
Ellos serán su blanco.

Dicen en voz alta para que todos se enteren, otra vez:
- Vengo de Urgencias.

Y allí en la sala de espera, relatan con todo lujo de detalles lo que les pasa.
Encargándose de exagerar su sintomatología.

Hasta que cae la presa.
Encuentran un "buen samaritano" que se apiada de ellos.
Le engañan para entrar antes.
Éste además suele estar más enfermo que este depredador.

Tras haber obtenido el premio, da comienzo la tercera fase de la caza.
El ave rapaz se aproxima a la puerta de la consulta del médico de familia.
El médico habitualmente ha sido informado desde el mostrador vía telefónica o por DIRAYA que la urgencia, es más bien un "no quiero esperar al final".

Si el médico no lo llama tras el ingreso en consulta del tercer paciente citado, normalmente ataca, ahora contra el facultativo.
- No sé si le han comunicado que vengo de Urgencias. ¿Cuándo me va a llamar?

Es habitual que comience a provocar disturbios entre los pacientes que esperan pacientemente.
Incluso puede que pregunten de nuevo en el mostrador.

Son pasos que tienen estudiados.
Todo por el objetivo.
Pasar a la consulta sin estar citado.

Y al final consiguen entrar en la consulta.

Las demandas "urgentes" suelen ser de lo más variopintas.
Puede ser la entrega de un informe clínico.
O un resfriado.
O un dolor de años de evolución con tratamientos análgesicos de todos los tipos en casa que no se toma.
Puede ser un certificado médico.

Tras la solución de su problema urgente, siempre suele añadir algún motivo de consulta más.
-Míreme la tarjeta que ya no me dan más medicamentos.
-Recéteme estos medicamentos para que no tenga que volver.

Una oleada de ira, suele fluir de mi interior.
Cuento hasta diez.

Y les digo:
- Para éso coja mejor cita.

jueves, 13 de enero de 2011

Vengo a que me mande al xxxxxxxx


Si he de reconocer que algo me molesta en la consulta, es que me digan:

"Vengo a que me mande al xxxxxxxx".

La xxxxxxxx suele ser cualquier especialista hospitalario.

Puede ser Traumátologo y esperan que cuando vayan se les quite los dolores.

Realmente no creo que la mayoría de ellos sepan más que yo de la escala analgésica.

También a Salud Mental para que les vea un Psicólogo que nunca les verá.

Puede ser al Ginecólogo, cuando hace tiempo que a la mujer sana la tratamos nosotros.

O incluso al Oftálmologo cuando es evidente su conjuntivitis aguda bacteriana, y para cuando vaya, ya ni tendrá conjuntivitis ni tendrá ná de ná.

Existen infinitas combinaciones.

Ustedes mismos.

Lo que ocurre cuando escucho la dichosa frase, es una emoción de ira que explota en mis entrañas y que me cuesta controlar.

¿Por qué?

Yo creo porque en primer lugar, me transforma en un burócrata.

Dejo de ser Médico, para convertirme en un administrativo que pulsa teclas y dirijo al paciente hacia el especialista hospitalario en cuestión.

Y a mí me gusta jugar a ser Médico.

En segundo lugar, porque me empequeñecen.

Me ponen por debajo del especialista hospitalario.

¡Tú de ésto no sabes!
¡Así que mándame a uno que sepa!.

Ni siquiera tienen certeza de que tú no sabes el diagnóstico de su patología.
Lo presuponen, porque ni siquiera te cuentan que les pasa.

Y en tercer lugar, porque pierdo el control de la entrevista.
Lo normal es que comencemos con la anamnesis.
Posteriormente se realiza una exploración física y pruebas complementarias si proceden.
Éstas pueden ser en la misma visita, sobre la marcha, o solicitarlas y examinarlas en otra consulta días posteriores.
Después llego a un diagnóstico.
Y por último realizo un tratamiento conforme a ese juicio clínico.
La derivación viene al final, si no tengo diagnóstico o necesito confirmarlo, o el tratamiento no puedo darlo yo o no funciona, o simplemente no tengo.

Este tipo de entrevista estropea la forma en la que yo trabajo.

Aquí es derivación y punto.

Algunos quieren un tratamiento "empírico" hasta llegar al especialista hospitalario.
Otros ni eso.

Y he de reconocer que sé lo que hay que hacer en estas entrevistas, pero a veces no me sale.
Repito otra vez, pierdo mi control emocional.

Lo que hay que hace es redirigir la entrevista.
" No se preocupe si hay que derivar le derivaré pero primero cuénteme que le pasa, a ver si yo puedo ayudarle....."
Y ahí comienzas el modelo, desde el principio.

Y si al final tienes que derivar, pues derivas.

Porque si te niegas y después tienes que hacerlo, el paciente se va con la sensación que ha ganado una hipotética pelea.

Además, es importante que cuando se derive se realice con la implicación profesional de un Médico de Familia.

Que después no te digan:
"Y usted no quería mandarme, pues al final tenía........"

Nuestra profesión es muy compleja.
Y en un cuadro sindrómico existen multiples diagnósticos diferenciales.
Desde lo más leve a lo más grave.
De lo más frecuente a lo menos frecuente.
Y a veces pasa que el paciente tiene algo infrecuente y grave.

Es propósito de enmienda para el 2011 intentar controlar desde el principio mis emociones.
Sé que es difícil.
Y todavía más, cuando más estresado estás.
Pero es un objetivo para el año en curso.

Así cuando me digan la frase maldita, respiraré profundamente, contaré hasta 10 y realizaré la entrevista clínica como me han enseñado.
Como he comentado antes que hay que hacerlo.

En mi especialidad de Medicina de Familia.

¡Que yo también soy especialista!

sábado, 11 de diciembre de 2010

Medicina rural 2


La medicina de familia no solamente es ciencia.

Vereis, sí lo es, pero además hay una serie de valores humanos que no podemos despreciar.

La medicina en la que yo creo, es contacto físico y psíquico.

Es poder decirle a la gente, estoy contigo y ponerle la mano en el hombro.

Es hacer una broma para que se ría, para relajar la entrevista, y a su vez comprobar cuan depresivo están los pacientes.

Es dar el pésame a la familia cuando un paciente nuestro fallece.

Es que los ancianos confien en ti, hasta el punto que no se tomaran una pastilla de un especialista hospitalario sin que tú lo hayas corroborado.

Es actuar sin esperar a los Servicios de Emergencias y Cuidados Críticos porque estos nunca llegarán a tiempo.

Y esto, de verdad, solo produce en la Medicina Rural.

Quiero que entendáis que no por ello debemos de dejar de ser científicos.

Yo intento tener a mis pacientes con cifras tensionales por debajo de 140/90 y si es diabético tipo 2 incluso por debajo de 130/80, mis glicadas menores de 7%, y cálculo riesgos cardiovasculares a mis pacientes tratándolos en función de los resultados obtenidos; y lo hago, porque hay estudios que avalan mis decisiones.

Pero aparte hay un trabajo intangible, que no percibe la administración, no cuantificable en números, que determina lo bien que se siente uno cuando termina la jornada laboral.

A los médicos rurales la administración no nos evalúa bien.
Pero sí los pacientes.
Y espero los residentes de nuestra especialidad.

Somos necesarios, y a veces mal vistos.
Porque nadie quiere quedarse a trabajar en nuestros destinos.
Porque creen que que no tenemos nivel científico.
Porque al estar sobrecargados de trabajo, presentamos malos números estadísticos.
Porque algunos pacientes, al ser tan accesibles, creen que ni tenemos agendas ni orden en las consultas.

Pues yo digo que esto lo tenemos que cambiar.

Eso sí, manteniendo nuestra idiosincrasia expuesta anteriormente.

Y el Médico Rural de Andalucía que quiera, que se una.

Que me escriba en el blog.

Hoy hemos comenzado la andadura del grupo de trabajo de Medicina Rural de la SAMFyC.

¡Larga vida!

viernes, 22 de octubre de 2010

Nuevo blog

Se ha creado un nuevo blog.

Me congratulo de su formación, y me uno a la ilusión y al esfuerzo de la realización por parte de la Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria de Sevilla.

Podeis picar aquí , si queréis conocerlo