Es un creative commons

lunes, 2 de julio de 2012

Sobrepago día 1: La vida sigue igual

Foto extraída de El Mundo.es/Salud


Hoy comenzaron los sobreprecios de los medicamentos financiados que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha implantado.


Los problemas han sido realmente para las farmacias.

Porque en lo que respecta a los médicos de Atención Primaria, por lo menos en mi Centro de Salud, hemos tenido pocos.

El cambio primordial desde el punto de vista médico, en Andalucía,  es la activación por defecto de receta XXI en cualquier prescripción de medicamentos financiables realizada por Historia Clínica Electrónica (H.C.E.).

Tengan o no tengan tarjeta electrónica individual.
Funcione o no el lector de ellas en las consultas.

Siendo obligatoria su presentación en las farmacias.

Eso sí, hemos tenido muchos pacientes preguntando cuánto realmente tendrán que pagar por sus medicamentos.


Alguno que otro volviendo de alguna botica por problemas informáticos.

Y algún cuelgue que otro del DIRAYA en nuestro centro.

Pero ya os digo, poca cosa.


Quizás lo que más lata me ha dado es la demanda de información de los grupos de fármacos que quedan excluidos de la financiación.


Y explicaciones de si hoy también se aplicaba ese recorte.

Teniendo que aclarar repetidamente que la aplicación será el dia 1 del mes siguiente a la publicación en el Boletín Oficial del Estado (B.O.E.).

Han elegido un buen día para aplicar recortes.

Y es que, curiosamente, han habido pocas protestas de los pacientes ante el sobrepago de sus medicamentos.

Porque hoy la gente piensa en rojo.

El fútbol ha absorbido las neuronas de nuestros ciudadanos.

La vida sigue igual.

lunes, 25 de junio de 2012

La misión de nuestra generación médica.



Extraído de Martin Arevalo.

Hace unos días mi hijo mayor se sentó a mi lado en el sofá.


Se aderezó.


Me miró a los ojos.


Sonrió


Y entonces me comentó:


-Papá, quiero ser médico como tú.


Mi hijo tiene solamente 8 años.

Por eso no sé con qué arraigo está esa idea alojada en su interior.


Si será etéreo como el amor de un adolescente hacia una chica, que se puede cambiar rápidamente en cuánto haya una mirada furtiva de otra o un comentario celestino de alguien.


O perenne cuál roca encallada en la mar, resistente a tempestades y a numerosas alimañas. Duradero al tiempo y al rastreo incansable de los buscadores de tesoros.


No lo sé.


Como tampoco sé si esa decisión, aún infantil, es buena o mala.


O si me da alegría o no.


Por ahora solo escepticismo.


Repito lo dicho.


No lo sé.


Cada vez tengo menos cosas claras en esta vida.


Pero al menos, una todavía queda en mi interior bastante cristalina.

Y es la misión  que nos compete de intentar que permanezcan los verdaderos fundamentos de nuestra profesión para generaciones posteriores.


En la atención a los pacientes.


Tengan la cara que tengan.


Y en la relación con nuestros dirigentes.


Tengan la cara que tengan.


Porque después puede que mi hijo llegue a ser médico.


Y que su profesión ya sea distinta a la que yo estudié y en la que me formé.


Que se hubiera convertido en otra cosa.


Que nos la hubieran convertido en otra cosa.


Y no me perdonaría no haber intentado protegerla.


Eso es seguro.

lunes, 11 de junio de 2012

Los esclavos de nuestro tiempo






Oficialmente ya somos esclavos.
Oficiosamente ya hacía tiempo.


Llegó el día en el que nos marcaron con el hierro al rojo.


La lógica del poder se impuso.


El pez grande se comió al pequeño.


David solamente gana a Goliat en la biblia.


Nos rescataron.


Aunque nuestro presidente le llame "apertura de línea de crédito para nuestro sistema financiero".
Es un rescate con todas las letras.


Porque el dinero se lo dan al estado.


Lo ingresan en el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) administrada por una comisión rectora integrada por nueve miembros nombrados por el Ministerio de Economía y Competitividad.


Y el estado es garante de cumplir esa deuda, tras la reforma constitucional del artículo 135 del año pasado.


Nos gobiernan políticos que no hemos votado.
Banqueros a los que no hemos dado nuestro dinero.
Mercados a los que jamás asistiremos.


No podemos salirnos del rumbo marcado por Europa.


Da igual el signo político que nos gobierne.
Lo que votemos no tiene ni tendrá importancia.


Los programas de los partidos son papel mojado en cuánto gobiernan.
No existen ideologías.


Las falsedades son permitidas para conseguir los fines propuestos por los que tienen el dinero.




El pueblo no tiene porqué enterarse de lo que realmente se cuece en los organismos de poder.


El absolutismo ha vuelto.


Nos harán trabajar más de lo que ya lo hacemos.
Y por menos dinero.


Otra vuelta de tuerca más.


Seguiremos perdiendo derechos que se han ido consolidando durante lustros.


El pensionista y el desempleado seguirán disminuyendo sus prestaciones.


Los impuestos van a seguir subiendo.


Y en cambio, las cúpulas de poder mantendrán su estatus social y económico.


Que es lo que realmente importa.


Mientras tanto, por la televisión nos inundan con noticias deportivas.


El fútbol ocupa la mitad de los noticiarios televisivos.


Para nuestro presidente el ver a la selección española se convierte en prioridad absoluta.
No lo fue explicarnos en qué consistía el rescate la tarde en que se produjo la noticia.


Nos distraen con deportes para que nos relajemos.


Para que no nos demos cuenta que nuestra voz y nuestro voto no cuentan.
Que el Reino de España volvió a la Edad Media.
Que los torneos de caballeros siguen existiendo en la actualidad.
Que a los nobles les divierten vernos morir en los campos de batalla.


Mientras, nos seguirán sacando el alma poco a poco.
En trocitos pequeños. 
Va quedando ya muy poca...


Nos hemos convertidos en los esclavos de nuestro tiempo.