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viernes, 13 de abril de 2012

BÍTACORA DE UNA RESIDENCIA.



 Hospital de Osuna donde hacen la formación hospitalaria los residentes de la U.D. de M.F.y C,  de Sevilla  que eligieron plaza en la A.G.S. Osuna.


"Corría el año 2008 cuando me embarqué en esta aventura que pronto termina. 

Al principio no estaba muy segura de haber escogido adecuadamente porque separaban mi nuevo destino de la que entonces era mi casa más de 100km. 

Tuve que cambiar de casa, de vida y sobre todo de chip, pues en toda mi vida no había tenido más profesión que la de ser estudiante (cosa que sabía que no se me daba mal del todo).  

Las cosas no fueron fáciles al principio pues dejé el hogar materno, de donde nunca había salido, y comencé a vivir sola muy alejada de esos padres protectores que tengo y a los que estoy enormemente agradecida. 

En mis planes en estos cuatro años estaba el aprender a dejar de sólo estudiar medicina a estudiarla y vivirla. 

Poco a poco me fui dando cuenta que aunque perdí parte del sueldo en alquiler (y en el último año en gasolina y en horas de sueño por atreverme a comprar una casa cerca de mi pueblo de origen), gané en comparación, pues encontré en mi Hospital y mi Centro de Salud mucho más de lo que esperaba.  

Os pongo en situación, de R1 llegué al Centro de Salud de Estepa (que hasta ese momento sólo me sonaba ese nombre de verlo en cajas de mantecados y polvorones) con cara de circunstancia y más asustada que nunca, y me presenté al que entonces era mi tutor, que con su peculiar sentido del humor fue haciéndome más fácil la adaptación.  
Con él aprendí a manejar el programa informático, me empecé a acostumbrar a que alguien me llamara doctora y fui dando las primeras pinceladas en el lienzo del médico que estaba empezando a nacer… 

Cuando ya me iba acostumbrando a la vida en el Centro de Salud, con sus partes de baja, sus programas de embarazo, diabetes, sus desayunos en equipo y demás, me llegó el turno de las rotaciones hospitalarias, que comenzarían tras las vacaciones de Navidad. 

Era, soy ( y seré hasta dentro de poquito) residente de Medicina Familiar y Comunitaria en Osuna, un Hospital Comarcal pequeño y alejado de la capital. 

Aunque a priori presenta muchas carencias con respecto a los grandes hospitales de Sevilla  también tiene unas características únicas como son el no existir residentes de otras especialidades (salvo Ginecología y Psiquiatría), por lo que en todo momento y en cualquier servicio tú eres el protagonista, y si hay algo interesante que hacer lo puedes hacer tú; otra cualidad única es que los profesionales que allí trabajan forman una pequeña gran familia, te hacen sentir parte de ella, y puedes contar con ellos en cualquier momento. 

Tras finalizar el periodo de rotaciones hospitalarias me esperaba de nuevo volver al Centro de Salud, después de dos años de ausencia ( salvo por las guardias que realizaba allí, que hasta entonces habían sido pocas y en las que aprendes que, cuando estás en la ambulancia, a veces el espacio-tiempo se relativiza enormemente).  

Aunque cuando llegué las cosas no fueron como había planeado, no dejo de sentirme agradecida a todos los que han intervenido a mi formación desde los pacientes a todos los profesionales, pasando por mi tutor de R1 y parte de R3, y por mi tutor actual (que al pobre le ha tocado cargar con una residente que ya no es nada manejable como al principio). 

Como conclusión final de estos cuatro años que pasan volando, destacaría que aunque pensaba que de R1 no sabía nada, ahora siento y sé con seguridad que me falta mucho por aprender (me alegro de que sea así).

 Que aunque haya días que te sientas sobrepasado y que sientes que nadie te valora, sé que no sería feliz haciendo una cosa distinta que trabajar en las trincheras de la primaria.

Que es muy importante rodearte de gente a la que le gusta su trabajo para sentirte motivada.

 Y que estoy mucho más asustada que cuando llegué por el panorama que se avecina, porque tengo que aprender una cosa nueva que nunca he hecho, y  es buscar trabajo (además en una época en la que el paro sigue aumentando y en la que los recortes están dejándonos una herencia más que regular). 

Pero que más allá de conocer cómo soy como médico,me he conocido como persona gracias a toda la gente que me he ido encontrado estos cuatro años.

Y porque la Medicina Familiar y Comunitaria más que tratar de grandes profesionales( que los hay), trata de GRANDES PERSONAS".


Nieves Terriza Fernández, Residente de 4º año de U.D. de M.F. y C. de Sevilla, A.G.S. de Osuna, C.S. Estepa; @Dra_Snow

jueves, 29 de marzo de 2012

¡Que te diviertas, compañero!





Te conocí hace ya muchos años.


Acababa de terminar el MIR de Familia.


Corría el año 2001.


Era mi primer contrato de Medicina de Familia.


Realizaba la sustitución de vacaciones de tu compañero.


Venía cansado.
Tras una guardia.
Porque entonces no se descansaba al día siguiente.


Era mi primer contrato.


Y encima ya comenzaba tarde.
Porque no sabía dónde estaba el consultorio.


Recuerdo el agobio de tener que buscarlo.
De tener que preguntar a las personas que había por la calle.
Por entonces no existían los GPS.
Creo.


Recuerdo el agobio de encontrarse en la sala de espera lo que a mí me parecieron al menos 100 personas.


De sonar el teléfono nada más abrirla.


Y de tener que salir a un domicilio urgente por un posible accidente cerebrovascular agudo.
Que después se confirmó.


De volver nervioso por la gran cantidad de pacientes que esperarían desde el principio.


Y de no encontrarme casi nadie delante de mi puerta.


Gracias a ti.


Creeme que ahora tengo tablas.
Entonces no las tenía.


Desde aquellos momentos nos hemos ido cruzando muchas veces.
En guardias.
En sustituciones.


Hasta que, a partir del 2007, la diosa fortuna nos puso en el mismo barco.
En Estepa.
Dónde he tenido el privilegio de formar parte de tu equipo.


Durante el tiempo que te he conocido, siempre has sido tolerante.


No olvidaré esos desayunos.
En la que arreglábamos el mundo en cinco minutos.
Y lo deshacíamos al sexto.
Justo cuando había que volver otra vez a la consulta.


Desayunos, en los que participabas activamente.


Te quedan tus vacaciones.


Pero oficiosamente te jubilas, compañero.


Curtido en mil campos de batalla,
fuiste enfermero primero,
médico después,
y eres persona antes que cualquiera de las dos profesiones.


Y no una persona cualquiera.
Si no una de las buenas.


Quizás se eche de menos que, desde altas instancias, se os premien un poco más.


No solo a ti.


A todos los que, como tú, os jubiláis.


A todos los que habéis dejado media vida currando.
Siempre al servicio de los ciudadanos.


Yo no te ofrezco un regalo.
Porque el regalo me lo llevo yo.


Y es la admiración que te tengo.


Disfruta tu tiempo libre.
Te lo mereces.


¡Felicidades, Paco!

viernes, 23 de marzo de 2012

Crónica de una entrevista clínica prácticamente perfecta.


Te llamo.
Contestas.

Te miro.
Me miras.

Te saludo.
Me saludas.

Te ofrezco sentarte.
Aceptas.

Me hablas.
Te escucho.

Te hablo.
Me escuchas.

Te pregunto si tienes algún problema más.
Me dices que no.

Te pido permiso para explorarte.
Aceptas.

Me levanto.
Te levantas.

Te acuestas en la camilla.
Me acerco.

Te pregunto.
Contestas.

Me preguntas.
Contesto.

Te comunico que he terminado de explorarte.
Te levantas de la camilla.

Me siento en mi silla.
Te sientas en tu silla.

Pienso.
Esperas.

Te hablo.
Me escuchas.

Te escucho.
Me hablas.

Comienzo a teclear el ordenador.
Me miras.

Dejo de mirarte.
Sigues mirándome.

Se cuelga el sistema informático.

Espero.
Esperas.

Ya funciona.

Comienzo a teclear otra vez.

Sigues esperando.
Dejo de teclear.

Retomo la entrevista.

Te explico.
Comprendes mi explicación.

Te receto.
Recoges las recetas.

Te indico como tomar la medicación.
Comprendes las indicaciones.

Las escribo.
Las lees.

Me preguntas.
Contesto.

Sonrío.
Sonríes.

Te despides.
Me despido.