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sábado, 8 de septiembre de 2012

A los medicamentos de la Junta de Andalucía no le gustan las despedidas.


Mucha información hemos tenido de la pérdida de financiación pública de un selecto grupo de medicamentos que ha tenido lugar a partir del 1 de septiembre de este año.


Se ha hablado largo y tendido.



Los medicamentos de la Junta de Andalucía

¿Cuáles son estos?

Los Andaluces lo sabemos desde hace años.

Pero el resto de españoles ya se les habrá olvidado.

Vayamos por partes, comencemos por el principio.

Allá por el año 1998, con el gobierno de D. José María Aznar con el Ministro de Sanidad y Consumo D. José Manuel Romay Beccaría, deciden retirar de la financiación una serie de medicamentos ampliando la lista publicada el Real Decreto 83/1993 del 22 de Enero. 

Se hizo efectiva a través del Real Decreto 1663/1998 del 24 de Julio en el que podéis encontrar los medicamentos que perdieron esta condición de cargo al Sistema Nacional de Salud.


Poco después el presidente de la Junta de Andalucía, D. Manuel Chaves con el Consejero de Salud de entonces D. José Luis García de Arboleya, se declaran en rebeldía y deciden financiar estos medicamentos haciéndolo efectivo mediante el Decreto 159/1998 publicado en el BOJA del 28 de Julio.

Se le llamó el "contramedicamentazo andaluz".

Eran otros tiempos.
Y por supuesto, había más dinero público.

Se creó un modelo al efecto.
Se le llamó "receta Chaves".
Recetas con una franja diagonal roja o verde en función si eran para financiar medicamentos para población activa o pensionista.

Y así fuimos financiando medicamentos de forma unilateral durante 14 años.

Solo en la Comunidad Autónoma Andaluza.
Hasta el 31 de agosto de este año.


He de reconocer que me parece lógico.
Y me parece sensato.

Pero creo que también hubiera sido necesario una mayor información.


Y no estaría de más, que los profesionales tuviésemos noticias un poquito antes que la población general.

Aunque se de por entendido que debíamos saber su exclusión de la financiación.

Básicamente para poder, nosotros los Médicos de Familia, informar de manera veraz y segura a los ciudadanos.

Que es una de nuestras funciones.

jueves, 2 de agosto de 2012

Urgencias de recetas




Cerré el blog porque ya no me apetecía escribir.


En el anterior post comenté que no sabía si iba a ser definitivo o no.


Me tomé unos días de descanso.


Y como vuelvo a tener ganas de contar historias, vuelvo a abrirlo.


No le deis más vueltas, si me seguís y sois de lo que os gusta comeros el coco.


Es así de simple.


Entraré en materia.


Me ha llamado la atención, a mi vuelta de vacaciones la cantidad de "urgencias de recetas" que vemos en mi Centro de Salud los Médicos de Familia.


Definiré "urgencia de receta".


Dícese de aquella actuación en la que el médico tiene que realizar una receta financiada por el Sistema Nacional de Salud, sin cita médica porque el paciente se ha quedado sin ninguna o muy poca dosis de su medicación habitual para la enfermedad crónica que padece.



Es mi definición.


No busquéis estas palabras en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua.


No existen.


¿Que no lo entendéis?


No preocuparse, lo explico.
Os pondré en situación.


Imaginaos a un paciente o a un familiar cualquiera que se encarga de suministrar medicación a éste.


Imaginaos que cuando está tomando dichos medicamentos, éste, se da cuenta, que no tiene ninguna o solamente alguna de las dosis del fármaco o los fármacos que requieren la patología a tratar.


Inmediatamente sale corriendo en busca de una farmacia que le suministre su medicación.


En la farmacia, con buen criterio, le exigen la receta médica pertinente.


El paciente o el familiar comienza a chantajear emocionalmente al farmacéutico.


- Dame mi medicina que luego te paso la receta cuando el médico me la haga.


Y sea cual sea.


Tranquilizantes incluidos.


Tras evidentemente no ceder a la negociación, esta misma persona se dirige hacia su Centro de Salud.


Y pide una cita inmediata para que su médico realice las recetas que necesita.


Si ya no hay citas, porque esto siempre ocurre a partir de las 11 de la mañana, exige una visita urgente con el médico "que sea".


- ¡Es que no puedo estar sin mi medicación, y en la farmacia no me la dan!


¡Pues por supuesto que no!


Ni puedes estar sin la medicación ni en la farmacia te la deben de dar.


Es que la misión de un paciente o un familiar responsable es anteponerse a la falta de medicación antes de que le vaya a faltar solicitando cita previa.



¿Es que vamos a la tienda a por el papel higiénico inmediatamente tras haber defecado?


¿O solemos revisar su existencia para que nunca falte en casa?


Entiendo que a veces hay problemas.


No soy cuadriculado.


Hay muchas circunstancias.




Y he de decir que siempre receto la medicación aunque proteste.


Pero en mi opinión, ésto ocurre muchas más veces de lo estrictamente circunstancial.


Varias cosas a analizar:


Para empezar, presionar a los farmacéuticos no está bien.


No se puede abusar de su confianza.


No se lo merecen.


Segundo, utilizar los servicios de urgencias de su centro de salud para estos problemas que serían subsanables no me parece lógico en los tiempos que corren.


Y otra reflexión más, recetar no es solamente darle a un botón en el ordenador.


Hay mucha responsabilidad en ello. 


Y debería ser su médico de cabecera quién determine si está o no indicado que se continúe o no la medicación.

Porque a veces está clara la continuación de un tratamiento.


Ejemplo sería la insulina en un diabético.


Pero otras no tanto.


Por ejemplo Sulfato Ferroso para una supuesta anemia.


Yo creía que en Andalucía, el uso de la receta electrónica y los tratamientos de larga duración iban a minimizar este problema.


Pero no.


Y  me consta, los farmacéuticos en Andalucía, avisan a los pacientes y/o familiares que les están suministrando la última caja de la medicación prescrita por su médico de cabecera.


Para pedir cita con su "médico de cabecera" en ese intervalo de tiempo.


¿Cuál podría ser la solución?


Pues desde mi punto de vista, la educación sanitaria.


Realizar desde las administraciones centrales campañas que fomenten la responsabilidad en el uso del medicamento por parte de todos.


En todos los aspectos.


Y en este también.


Que a veces se olvida.

jueves, 21 de julio de 2011

Sostenibilidad de la Salud Pública.


Creo en el Sistema de Salud Público.

Y como creo, mi obligación es defenderlo.
Defendiendo a capa y espada, su sostenibilidad.

Es indispensable que tengamos un Sistema de Salud que podamos mantener a medio y largo plazo.
Con la calidad necesaria para dar respuesta a toda nuestra población.

Por eso me parece acertada la obligación de recetar por principio activo de todos los medicamentos en el SNS adoptada hoy por el Consejo Interterritorial del Ministerio de Sanidad.

Para mí es una alegría que ya no se me pueda presionar con recetar tal o cuál fármaco en su nombre comercial.

Porque los políticos hayan hecho su trabajo.
Que es ponerse al frente, y darnos una orden concreta.

Una orden de obligado cumplimiento:
-"¡Receten por principio activo, trabajadores del SNS!".

Y se lo dicen a la población.
El ciudadano asumirá, que por más presión que nos hagan, no podremos cambiar una orden.
Una orden directa de nuestros jefes.

Por tanto, una noticia estupenda a mi humilde entender.

La competencia que se puede crear, deberá repercutir en una disminución de precios con un ahorro en el gasto farmacéutico a la larga.

Es un paso.

Pero deberemos dar más pasos para hacer sostenibles los Sistemas de Salud públicos.

Ayer en twitter le comenté a nuestra Consejera de Salud de la Junta de Andalucía, @mjmonteroc que la sostenibilidad de la Salud Pública se encuentra en fortalecer la Atención Primaria.

La Consejera se mostró de acuerdo conmigo.

Bueno, pues entonces, es hora de potenciar la Atención Primaria.
Darle el prestigio que se merece.

Administrarle recursos humanos y económicos.

Que a la larga va a repercutir en una disminución global del gasto sanitario.

Aplicando acceso a las nuevas tecnologías.
Y formando a los médicos en su utilización.

Bueno no te pases, Dr. Gilbertman.

Paso a paso.

Espero.

viernes, 21 de enero de 2011

Receta XXI: Tarjeta de crédito farmacológica.


Es típica la frase:

- Don Gilbertman (o Gilbertman, según la edad), me han dicho en la farmacia que ya no me dan más medicinas (o "medecinas", según el nivel cultural).

La Receta XXI o electrónica, para quienes no la conozcan, sirve para suministrar medicamentos a un paciente con patologías crónicas durante un largo tiempo.

Consiste en introducir en el lector la Tarjeta Sanitaria del paciente y grabar en ella el medicamento que queremos suministrarle.

Es necesario introducir correctamente la posología y el tiempo de finalización del crédito, así el paciente lo comienza a retirar de la farmacia, y cada vez que se le acaba, va por una nueva caja hasta que se llega al fecha que hemos puesto como tope máximo.

Para mí ha sido uno de los mejores avances de la Atención Primaria en Andalucía en la última década.

Recuerdo aquellos días de sustituciones, en los que había que recetar y recetar, con multiples cartones, sintiéndote engañado por los usuarios, ya que era imposible controlar la medicación:

-¡Doctor, que esta crema me la receta mi médico!

¡Venga ya! ¡Se cree usted que me he caído de un nido!

Por tanto, ha supuesto una regulación de toda la medicación y una disminución del gasto farmacéutico en términos globales.

Aparte ha reducido el numero de personas que asiste a la consulta todos los días a un centro de Atención Primaria en Andalucía.

Cuando llegué a Estepa (o Estepe), tenía 40 pacientes de demanda administrativa diarios.

¿Sabéis lo que es al menos 40 personas hablando (o gritando), pidiéndose el turno, o preguntándose váyase a saber qué cosas en aproximadamente 5 metros cuadrados?.

Mutiplicarlo por 7 consultas.

Pues hoy en día, tenemos 15 visitas de consulta administrativa, y aquellos que vienen, suelen ser pacientes que no quieren que se les realice Receta XXI o agudos.

Esto nos da más tiempo para realizar otras actividades.

Bueno, eso sería si cubrieran a los compañeros.

Pero eso es otra historia.

Aún así, la Receta Electrónica también tiene sus inconvenientes.

Cuidado con las posologías.

Por poner un ejemplo, si nosotros nos equivocamos al escribir un alendronato semanal y los ponemos cada 7 horas, y en la farmacia no advierten al paciente, puede tomar la medicación de forma errónea.
Además con el agravante, que no va a renovar la tarjeta hasta que no se le acabe el crédito.

Normalmente, gracias a Dios, los Farmaceúticos de Distrito corrigen estos desaguisados.

Otro problema es cuando el paciente deja de tomar unilateralmente la medicación y no se lo dice al médico para que la inactive.

Puede verse con un farmaceútico (¿sin escrúpulos?) que le siga suministrando los fármacos aunque el paciente los tire, o los amontone en un armario.

De todas maneras esto no es frecuente.

Es también digno de reseñar, el mal-uso que hacemos, a veces, de la tarjeta electrónica prescribiendo medicinas que no se deberían introducir.

Un ejemplo serían las cremas o los Antiinflamatorios no esteroideos por vía oral.

Esto da la percepción al paciente, que tiene un salvaconducto para sacar en la farmacia lo que le venga en gana:
- Métame también el Nolotí que cuando me duele la rodilla me la tomo.

Es un error médico quitarnos pacientes de la consulta recetándole en tarjeta electrónica.

Para evitar los errores y hacer una buena prescripición farmaceútica de Receta XXI debemos dedicarle tiempo.

Programar la cita.
Pedir al paciente que traiga toda la medicación que toma y a las dosis en la que lo realiza.
Meter solamente aquellas medicaciones crónicas con una posología definida.
Poner la fecha de finalización de tratamiento poco después de la próxima revisión nuestra, o la de un especialista hospitalario.
Momento en el que veremos si sigue igual o le cambiamos su medicación añadiendo o retirando fármacos o modificando posologías.
La fecha de finalización, desde mi punto de vista, nunca debe superar 180 días.
Debemos dar siempre las instrucciones al paciente y leerlas delante de ellos, para que sepa la finalización de sus tratamiento y comprobemos si ha habido o no algún error.

Y en ese caso rectificar.
Que es de sabios.

Tener en cuenta que pararnos un rato evita varias reconsultas más.

Por último, cuando estemos tecleando podemos mantener una conversación agradable con el paciente que seguramente nos seguirá contando más problemas.

Eso sí, porque cuando un paciente decide renovar o activar la receta XXI, tiene al menos otro problema médico en mente.

Eso es seguro.
O casi.
Que yo ya no estoy seguro de nada.
O de casi nada.
¡Bueno qué mas da!