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sábado, 11 de diciembre de 2010

Medicina rural 2


La medicina de familia no solamente es ciencia.

Vereis, sí lo es, pero además hay una serie de valores humanos que no podemos despreciar.

La medicina en la que yo creo, es contacto físico y psíquico.

Es poder decirle a la gente, estoy contigo y ponerle la mano en el hombro.

Es hacer una broma para que se ría, para relajar la entrevista, y a su vez comprobar cuan depresivo están los pacientes.

Es dar el pésame a la familia cuando un paciente nuestro fallece.

Es que los ancianos confien en ti, hasta el punto que no se tomaran una pastilla de un especialista hospitalario sin que tú lo hayas corroborado.

Es actuar sin esperar a los Servicios de Emergencias y Cuidados Críticos porque estos nunca llegarán a tiempo.

Y esto, de verdad, solo produce en la Medicina Rural.

Quiero que entendáis que no por ello debemos de dejar de ser científicos.

Yo intento tener a mis pacientes con cifras tensionales por debajo de 140/90 y si es diabético tipo 2 incluso por debajo de 130/80, mis glicadas menores de 7%, y cálculo riesgos cardiovasculares a mis pacientes tratándolos en función de los resultados obtenidos; y lo hago, porque hay estudios que avalan mis decisiones.

Pero aparte hay un trabajo intangible, que no percibe la administración, no cuantificable en números, que determina lo bien que se siente uno cuando termina la jornada laboral.

A los médicos rurales la administración no nos evalúa bien.
Pero sí los pacientes.
Y espero los residentes de nuestra especialidad.

Somos necesarios, y a veces mal vistos.
Porque nadie quiere quedarse a trabajar en nuestros destinos.
Porque creen que que no tenemos nivel científico.
Porque al estar sobrecargados de trabajo, presentamos malos números estadísticos.
Porque algunos pacientes, al ser tan accesibles, creen que ni tenemos agendas ni orden en las consultas.

Pues yo digo que esto lo tenemos que cambiar.

Eso sí, manteniendo nuestra idiosincrasia expuesta anteriormente.

Y el Médico Rural de Andalucía que quiera, que se una.

Que me escriba en el blog.

Hoy hemos comenzado la andadura del grupo de trabajo de Medicina Rural de la SAMFyC.

¡Larga vida!

sábado, 4 de diciembre de 2010

Puente inmaculada 2010: estado de alerta


Increíble.

El Gobierno en reunión extraordinaria decidió decretar el "estado de alarma" por privación a los ciudadanos de un Derecho Constitucional, el artículo 19 de la Constitución Española, por el cual los españoles tenemos derecho a libre circulación por todo el territorio nacional.

Este Real Decreto refrendado por el Rey, que se encuentra en Argentina, se realizó como consecuencia de una huelga salvaje, no anunciada, realizada por los controladores aéreos españoles.

Con este Decreto se otorga a estos profesionales la categoría de militares, estando a expensas del ejército.

Estos fueron llamados mediante burofax a reincorporarse a sus puestos de trabajo, con la advertencia que si no lo hacen, se les imputará un delito de sedición tipificado dentro del código penal militar.

Impresionante.

Evidentemente, la gran mayoría, se han incorporado a sus puestos de trabajo.

Si queréis leer el Real Decreto aquí lo tenéis.

Si uno lee, escucha o ve las noticias, en todas, critican a los controladores.

Que si ganan mucho dinero (aproximadamente 450000€).
La leche.
Que si se han cargado las vacaciones de los ciudadanos.
Que si son unos privilegiados en los tiempos que corren....

Y yo reconozco que en un primer instante, me uní a esta corriente crítica, y los insulté.

Pero después me puse a pensar, y me pregunté:

¿Y la opinión de los controladores?
¿Qué dicen ellos?
¿Por qué lo hacen?

Y me puse a indagar.

Encontré un blog en la que una controladora de Palma de Mallorca expresa claramente sus opiniones.

Podéis leerla picando aquí.

En ella nos dice que están sobreexplotados.
Que se han pasado de las horas estipuladas en el anterior decreto que eran 1670.
Que no podían hacer más horas extraordinarias bajo pena de multa.
Que por eso se realiza un Decreto el mismo día 3 de Diciembre para que sigan trabajando gratis.
Que no les cuentan ni vacaciones, ni bajas laborales ni permisos de maternidad en las horas que han realizado.
Que ellos no tienen fines de semana ni puentes.
Que son muy pocos y no dan abasto.
Que no tienen derecho ni a huelga porque los servicios mínimos son del 120%.


Y yo eso no lo sabía.
Ningún medio de información lo dice.
Si va a ser verdad que tienen ansiedad......

Y aunque no estoy de acuerdo con la huelga realizada, es más LA RECHAZO, puedo entender que como colectivo han tomado una decisión para cambiar las cosas.

Eso sí, han utilizado al público de rehén, y por tanto se han equivocado a la hora de canalizar sus reivindicaciones.

Les espera una buena, porque van a ser castigados de forma ejemplarizante, si no al tiempo.

No han sabido valorar los perjuicios que estas decisiones conllevan.

A veces pasa.

Si no que se lo pregunten a Tommie Smith o a John Carlos en los Juegos Olímpicos de 1968.

Este es artículo que escribí en su momento.

Bueno, esperemos acontecimientos......

martes, 23 de noviembre de 2010

Indignación


Me siento indignado.

La Real Academia de la lengua Española define indignación como enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos.

Yo diría que lo mío no es contra una persona.
Es contra un grupo.
Contra mi grupo.
Por eso me duele más.

¿Pero cómo podemos ser tan pocos coherentes?.

Normalmente, mis pensamientos están definidos desde una lógica.
Desde los principios que conforman un carácter.
Por tanto, si un día una cosa es inaceptable, al día siguiente tiene que serlo si no han cambiado las condiciones.

Es una coherencia lógica.

Ahora nos interesa prescindir de unos derechos fundamentales logrados durante las vidas profesionales de muchos compañeros, entre los que me incluyo.

Por beneficio propio.

Porque nos interesa.

No señor, ahí no me van a encontrar.

Aunque algunos me tilden de mal compañero.

Es gracioso, que encima me gane éso.

Me han dicho que esta perdida de derechos es un tema excepcional.

Pero ¿Cómo se pueden hacer excepciones en los derechos del trabajador?
¿Se le puede preguntar a un albañil que trabaja en un andamio, que si quiere vaya sin arneses a 3 metros de altura?

Al menos ya sé una cosa.

Voy solo.

Es lo que he aprendido hoy.