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lunes, 7 de febrero de 2011

Cacería urgente


Suele ocurrir a partir de las once de la mañana.
No suelen madrugar.

Un o una paciente decide no esperar.
Mas bien, decide que los demás lo esperen.

Como ave rapaz observa a las presas que se encuentran en la sala de espera.
Sonríe al observar el banquete que se va a dar.

Cuando se ha jactado, sabiendo que tiene el poder, se dirige al mostrador.
Allí se encuentran administrativos y celadores.
Será fácil torearlos, piensa, sonriendo nuevamente.
Y suelta la frase mágica:
- Vengo de Urgencias.
Digan lo que digan en el mostrador, tienen preparada la frase que continúa a la anterior.
- No puedo esperar.

Pasada la primera fase de la cacería, comienza la segunda.
El cazador pasa a la sala de espera.
Ahí de nuevo observa las presas.
Las cataloga con una pasada.
De un lado, las rápidas difíciles de cazar.
Son presas que habitualmente se resisten.
Y las débiles, más fáciles de hincarles el diente.
Ellos serán su blanco.

Dicen en voz alta para que todos se enteren, otra vez:
- Vengo de Urgencias.

Y allí en la sala de espera, relatan con todo lujo de detalles lo que les pasa.
Encargándose de exagerar su sintomatología.

Hasta que cae la presa.
Encuentran un "buen samaritano" que se apiada de ellos.
Le engañan para entrar antes.
Éste además suele estar más enfermo que este depredador.

Tras haber obtenido el premio, da comienzo la tercera fase de la caza.
El ave rapaz se aproxima a la puerta de la consulta del médico de familia.
El médico habitualmente ha sido informado desde el mostrador vía telefónica o por DIRAYA que la urgencia, es más bien un "no quiero esperar al final".

Si el médico no lo llama tras el ingreso en consulta del tercer paciente citado, normalmente ataca, ahora contra el facultativo.
- No sé si le han comunicado que vengo de Urgencias. ¿Cuándo me va a llamar?

Es habitual que comience a provocar disturbios entre los pacientes que esperan pacientemente.
Incluso puede que pregunten de nuevo en el mostrador.

Son pasos que tienen estudiados.
Todo por el objetivo.
Pasar a la consulta sin estar citado.

Y al final consiguen entrar en la consulta.

Las demandas "urgentes" suelen ser de lo más variopintas.
Puede ser la entrega de un informe clínico.
O un resfriado.
O un dolor de años de evolución con tratamientos análgesicos de todos los tipos en casa que no se toma.
Puede ser un certificado médico.

Tras la solución de su problema urgente, siempre suele añadir algún motivo de consulta más.
-Míreme la tarjeta que ya no me dan más medicamentos.
-Recéteme estos medicamentos para que no tenga que volver.

Una oleada de ira, suele fluir de mi interior.
Cuento hasta diez.

Y les digo:
- Para éso coja mejor cita.

2 comentarios:

  1. El Pan nuestro de cada día.. pero al menos te sigue funcionando lo de contar hasta diez. Es posible que ese remedio no sea tan efectivo si este comportamiento se sigue manifestando cada vez más asiduamente...

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  2. La solución del problema no es contar hasta 10 ni hasta 20 ni hasta 100, porque como bien dices Eladioku llegará un momento que no me podré controlar y no tendré números a los que contar.

    La solución pasa porque a estas personas insolidarias, irrespetuosas y egoístas tuvieran algún tipo de penalización por el sistema.

    El medicamento lo pagan en su totalidad, la visita la pagan o alguna medida de tipo económico, que les haga reflexionar.

    No siguen las normas del juego, pues por tramposos tienen que pagar una multa.

    Sería una solución, hay otras.

    Pero no debe ser el médico el que se pelee con el usuario.

    Al final, haces lo que ellos quieren, y encima sigues la consulta cabreado.
    Con lo que significa de perjuicio para ti y para los pacientes.

    Este tipo de actuaciones, mientras se sientan omnipotentes, pasará y seguirán pasando cada vez más.

    Un abrazo.

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