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viernes, 14 de febrero de 2014

Forma Joven o el farol estratégico de la promoción de la salud.


Como sabéis me encante comunicarme.

Hablar. 
Y sobre todo escuchar.

Me encanta escuchar.

A todas las personas.
En cualquiera de las etapas de su vida.

Ya sean adolescentes, adultos o ancianos.

Sin embargo, a los adolescentes, es muy difícil escucharlos.

Siempre desde el punto de vista de la salud.
Aunque bien mirado, desde cualquier otra vertiente, también.

Si vienen a una consulta médica nunca vienen solos.

Y los problemas médicos por los que consultan son aquellos que le importan a su acompañante.
En la mayoría de ocasiones, aquellos que le importan a su madre.

Por tanto, para comunicarnos con adolescentes no vale con esperarlos en consulta.
Hay que buscarlos en su casa.
En su habitat natural.
En el Instituto.

Así es como concibo yo Forma Joven. 

Como forma de comunicación con adolescentes.

Si nos vamos a su página web nos habla de estrategia de promoción de salud.
De acercar profesionales de diferentes sectores a los adolescentes con ese fin.

No estoy de acuerdo.

Es un farol.

Para eso debería tener un programa específico a tratar en cada curso de Secundaria.

Para eso debería tener un espacio independiente.

Para eso debería evaluarse.
Comprobar que funciona.

Para eso se debería realizar en todos los Institutos de Andalucía.
Independientemente de los recortes.

Para eso los políticos deberían apostar en serio por políticas activas salutogénicas.
Y no con la boca chica.

Que a veces lo que parece que importa son las estadísticas.
Cuántas veces vayamos los sanitarios al Instituto.
Y que lo registremos bien.

Porque como dice Rafa Cofiño, @rcofinof en su magnífico blog, no todo lo que se vende como promoción de la salud lo es.

Espero que forma joven algún día lo sea.
Sea realmente Promoción de la Salud.

De verdad que sí.

lunes, 8 de abril de 2013

La edad pediátrica.


El día 5 de abril el Consejo de Ministros aprobó el Plan Estratégico Nacional de Infancia y Adolescencia 2013-2016 que tendrá una estimación presupuestaria de 5159 millones de euros.

El Plan pretende promover una actuación integral sobre la Salud de la Infancia y la Adolescencia. 

Podéis leer la nota de prensa publicada en la web del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad aquí.

En principio, el Plan me parece interesante si consiguen darle forma con el presupuesto con que se cuenta.

Cosa harto difícil.

Uno de los puntos que más han trascendido es el aumento de la permanencia en las unidades pediátricas de los 14 a los 18 años.

Desde tiempos inmemoriales los pediatras han solicitado que se aumente la edad pediátrica hasta los 18 años.

¿Por qué se decide aumentar la edad pediátrica ahora?

Para empezar, entiendo que el aumento de la edad pediátrica es a nivel de las unidades hospitalarias.

Sin embargo parece que vendrá detrás aparejado el aumento de esa edad a los cupos de los Pediatras que trabajan en Atención Primaria.

Es lo lógico.

Pongámonos en situación, el adolescente es un colectivo apetecible dentro de la Atención Primaria.

Por varios motivos.

El primero es la frecuentación.

Sin ir más lejos, en el 2011 según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en España los Médicos de Familia asistimos a casi un millón de adolescentes entre 14-19 años de un total de casi 21 millones de consultas en el centro. 

La frecuentación de esta franja de edad a nivel general (media de consulta por habitante y año) y a nivel real (número medio de consultas por usuario atendido y año) fueron las más bajas de todas las franjas etarias con 3.10 y 3.39 respectivamente.

¿Qué quiero decir con esto?
Que los adolescentes no van al médico.

Los estudios realizados nos demuestran que aproximadamente solo un 25% de los adolescentes sabe quién es su médico de cabecera.

El resto no lo conoce.
Ni le importa.

Porque a ellos hay que buscarlos en el instituto.

Ello me lleva al segundo motivo.

Que esa especialización y la idiosincrasia de la adolescencia da caché.
Al que realiza esta función

¿Por qué ahora, entonces?

Comencemos por el principio.

La población adscrita a un cupo pediátrico comienza cuando nace un niño.

Sin embargo, cada vez nacen menos niños.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el 2011,el número de nacimientos se redujo en un 3% con respecto al año anterior.
Y en el primer semestre del 2012 se observa un decremento del 2.7% con respecto al mismo semestre del año anterior.

Por tanto, ¿no parece que ese descenso de natalidad se pretende compensar con los adolescentes del grupo etario de los 14 a 18 años?

Y es más evidente cuando, nosotros, los Médicos de Familia cada vez tenemos más ancianos.

La esperanza de vida en los varones españoles es de 79.2 años y llega hasta los 85 para la mujeres.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha realizado un comunicado en el que apoya parcialmente dicha medida.

Sin embargo, dicen que no han contado con ellos.

Que existe un déficit de pediatras porque entre un 25% y un 40% de los niños no tienen asignado uno.

Y que habría que aumentar recursos, entre ellos el número de residentes de Pediatría para cubrir esas plazas.
Pero eso no parece que esté en la agenda del gobierno.

Me parece a mí que básicamente esto será una re-estructuración programada de los cupos etarios asociados a dos colectivos.

Al de Médicos de Familia y al de Pediatras.

Con un traspaso de pacientes que no dan ruido de una consulta a otra.

Es completamente seguro que en los Centros de Atención Primaria seguiremos visitando a los hijos y a sus padres.

Lo que posiblemente cambie, es que si los padres son adolescentes, se verán  en la misma consulta.

En la del Pediatra.

sábado, 29 de enero de 2011

Cuestión de responsabilidad


Cada vez me doy cuenta que somos menos responsables.

Por responsabilidad se entiende en su acepción tercera de la R.A.E.: Cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado.

Por tanto somos responsables en cuanto nos equivocamos.

Y en tanto asumimos que nos hemos equivocado.

Hoy en día nadie se equivoca.
Porque antes de equivocarse se pasa la pelota a otro.
Y que se equivoque el vecino.
Ése será el responsable.

Ocurre en todas las parcelas de la vida.
Y a los padres, entre los que me incluyo, también.

Pongamos el ejemplo de la Medicina de la que conozco algo.
Y el típico caso del niño con fiebre.

Pues también es típico que al minuto uno, lo lleven al Servicio de Urgencias.
Sin ni siquiera haberle dado un antitérmico.

¿Por qué?
Pues porque si le pasa algo, ya no es culpa mía.

Yo lo llevé al Médico.

Y no saben que normalmente no se suele encontrar nada.
O sí lo saben, pero les da igual.

Ya la responsabilidad es del médico.

Esto nuestras madres no lo hacían.
Si te llevaban al médico habían pasado al menos dos días.
Había dado tiempo a que las virasis remitieran, y si no cedían se podía buscar el foco infeccioso con mayor probabilidad de acertar.

Y así tenemos las Urgencias colapsadas.
Y así disparamos un gasto sanitario que no podemos mantener.

Pero no solamente ocurre en Medicina.
Nunca tenemos la culpa de nada en ningún aspecto de la vida.
Ni nuestros hijos tampoco.

Si nuestro hijo se emborracha, debe ser culpa de sus amigos.
No está acostumbrado a beber, y los amigos insistieron.

Si está "colocado" algo le habrán echado a la bebida.

O sí suspende es que el profesor se la tiene jurada.

El caso es tener excusas.

Al no hacer responsables a nuestros hijos, éstos no se dan cuenta que sus errores conllevan consecuencias.

Y por tanto no aprenden.
Es decir, no cambian sus conductas.

Y cuando no las cambia llega un momento en que es imposible hacerles ver los errores.
Con lo cual se crea el conflicto familiar.

Esto no es más lo que le ocurre a los adolescentes actuales.
Y uno del motivos de la crisis de valores de la sociedad actual.

Pero lo que digo hurga en las entrañas de toda la población española.

Lo políticos nunca tienen la culpa de nada.
Los bancos no tienen la culpa de la crisis económica.
La televisión no tiene la culpa de la idiotez en la que estamos sumidos.

Groucho Marx una vez dijo: Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.

Hoy en día también tenemos INTERNET.
Dónde se puede leer y reflexionar.

Y dónde Jesús Martínez, en su magnífico blog EL MÉDICO DE MI HIJ@ inspiró este humilde articulo.

Muchas gracias.